Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.

Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves.







El Dardo de los Jueves
Ceuta, 9 de abril de 2009
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Los virtuosos
Juan Luis Aróstegui
 

Los virtuosos próceres de la Ciudad, enrolados en las filas del PP y dirigidos por el paradigma de los buenos modales, han interrumpido su impoluta trayectoria de sosiego, serenidad y tolerancia para expedir marchamos de pureza democrática sacudiendo golpes de agria descalificación al adversario. Extrañamente compungidos y mezquinamente encolerizados han acusado al principal partido de la oposición (UDCE) de traicionar la democracia por el hecho de que ésta formación política haya llegado a un acuerdo de colaboración con otro partido localista (PSPC), en el que se incluye compartir la representación en  algunos consejos de administración de empresas municipales. Se han descompuesto hasta el extremo de abstenerse en la votación para la designación de los nuevos consejeros que, por cuestión de mera cortesía parlamentaria, se corroboran siempre por unanimidad.

Dejando al margen los más que previsibles (a la vez que lamentables) motivos que han desencadenado esta inusual reacción; lo que resulta insufrible hasta la conmoción es la portentosa exhibición de cinismo e hipocresía protagonizada por estos trileros aliados con la amnesia colectiva. Sólo desde unas inaccesibles cotas de desvergüenza puede el PP impartir doctrina de ética política. Porque este partido ha formado parte consustancial de la corrupción de valores democráticos que se ha vivido en nuestra Ciudad. Ha sido el epicentro de su antología.

El PP ha tenido dos alcaldes en Ceuta (Fortes y Vivas), y ambos alcanzaron el poder mediante votos que los electores depositaron para otros partidos políticos.

En el primero de los casos, el candidato del PP llegó a la presidencia aupado por un voto tránsfuga, rodeado de una inocultable sospecha de corrupción por soborno organizada por un pestilente entramado. De aquella cloaca surgió incluso un medio de comunicación que hoy todavía mantiene Juan Vivas con fondos públicos, ahora, para su mayor gloria.

La segunda gran operación de manipulación y tergiversación de la voluntad popular tuvo como figura estelar a Juan Vivas. Tras haber soportado al PP en campaña electoral (incluyendo al propio Aznar), convenciendo a todos los ceutíes de que el Alcalde ideal para Ceuta era Fortes; en cuanto tuvieron ocasión urdieron un plan para entronizar al número cinco de la lista con la mitad de los votos que había cosechado el GIL. En las dependencias de la Delegación del Gobierno pactaron los apoyos a cambio de asumir los fraudulentos negocios de los tránsfugas. Permutaron votos por dinero manchado y gobernaron con aquellos a quienes públicamente habían llamado ladrones con anterioridad.

Dos varas de medir como norma. Cuando el resultado electoral coincide con los intereses del PP, los ciudadanos son inteligentísimos y no se equivocan nunca; pero si los sufragios tienen otra dirección, el pueblo (el mismo pueblo) se convierte en un sujeto torpe, desvalido e inepto al que ellos tienen que corregir sacrificadamente recurriendo a los bajos fondos y a las malas artes.

Son auténticos expertos en la doble moral y el juego sucio que siguen practicando sin pudor alguno. Sólo bajo esta premisa se puede entender el insolvente y ridículo comunicado emitido a través de los medios por la materialización del acuerdo entre los dos partidos localistas. Si nos atenemos a la doctrina emanada del citado alegato, tendríamos que concluir que, según el PP, cuando Juan Vivas nombró a un militante de Ceuta Unida (sin representación en la Asamblea) como Viceconsejero de su Gobierno, incurrió en todas estas cosas: "abandonó los compromisos que democráticamente los ciudadanos de Ceuta le atribuyeron en las urnas"; "reveló de su verdadero desinterés por Ceuta"; "mintió descaradamente a sus electores"; "mostró que su verdadero interés no es la defensa de los intereses generales sino intereses hasta ahora oscuros"; "traicionó a los suyos"; "menospreció a los ceutíes"; y como estrambote debería ser considerado "poco fiable". Aunque, seguramente, los doctos pensadores del PP hayan tomado la precaución de eximir a Juan Vivas del cumplimiento de los principios morales que exigen a los demás. Para eso es quien mantiene el cotarro.

 

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