Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.

Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves.







El Dardo de los Jueves
Ceuta, 5 de marzo de 2009
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La cápsula
Juan Luis Aróstegui
 

La obscena concomitancia que están exhibiendo el PP y el PSOE en nuestra Ciudad, está mutando vertiginosamente hacia la más sublime degeneración.

Esta insólita alianza tiene su origen en las inconfesables "razones de estado" que, a juicio de los partidos con responsabilidad de gobierno, deben tamizar toda decisión política relacionada con Ceuta. El PP, que hasta su acceso al Gobierno de la Nación en mil novecientos noventa y seis, era un firme valedor de los intereses de Ceuta, cuando tuvo la oportunidad de comprobar directamente la fuerza de los grupos de presión promarroquíes, el enorme peso específico de los intereses mutuos entre España y Marruecos, y la decisiva influencia de Marruecos en la posición política internacional de España; llegó a la conclusión de que Ceuta no merece la pena. Se abonó a las tesis del PSOE con más determinación y entusiasmo si cabe.  Su cambio en relación con el Estatuto de Autonomía de Ceuta, nunca explicado, es una prueba irrefutable de este deslizamiento. Desde entonces el PP vive de las rentas de lo que fue. Disimula, empleando un discurso hipócrita para consumo interno; pero su política está perfectamente alineada con la del PSOE, y se basa, fundamentalmente en "no incomodar a Marruecos".

El triunfo electoral del PSOE en las elecciones generales de dos mil cuatro, y la consiguiente asunción de poder por parte de su agrupación local, incorporó una nueva dimensión al invisible consenso básico inicial. Interesada unidad en la farsa. El PSOE comenzó a copiar la técnica de la mofa institucional que tan buenos resultados electorales estaba proporcionando al PP. Conscientes del estado catatónico en que se encuentra la indolente sociedad ceutí, despojada de orgullo y amor propio, se dedican a mentirle sin recato desde la certeza de que no pagarán peaje alguno por ello. Así aprobaron (hace casi cinco años), en el Pleno de la Asamblea, que Ceuta fuera Comunidad  Autónoma; o (hace ya tres años) que se ampliarán las bonificaciones a las cuotas de la Seguridad Social. Nadie alberga la menor duda de que en este país si PP y PSOE llegan a un acuerdo político, se materializa de inmediato. ¿Por qué éstos no se cumplen? Sencillamente porque sólo son burdas mentiras.  Añagazas para fingir un inexistente compromiso con esta tierra. Algunos ejemplos más recientes, como la promesa de creación de cuatro mil puestos de trabajo en dos mil nueve, son suficientemente ilustrativos de que ya no les queda pudor. Su palabra carece por completo de valor.

Por último, la disolución y posterior refundación del PSOE, supuso un cambio cualitativo muy significativo que ha sellado definitivamente la vinculación de este partido con el PP. El PSOE ha reconocido su propia inviabilidad como proyecto político alternativo, asumiendo la perpetuidad del escenario político actual marcado por la incontestable hegemonía de la derecha. Se conforman con el vigente reparto de poder. Suficiente para satisfacer las aspiraciones de un reducido núcleo dirigente sin más ambición que su sueldo. Se han fundido con el PP en indisociable comunión, convirtiéndose en aliados incondicionales. Sólo así se pueden explican tan extrañas coincidencias: el poyo del PSOE a los (reaccionarios) presupuestos municipales, y a las ridículas medidas de reactivación económica; o, en sentido contrario, el respaldo del Gobierno de la Ciudad al proyecto del nuevo centro penitenciario.

Ambos partidos comparten diagnóstico y planteamiento: Ceuta no tiene solución y la única política factibles es transitar sutilmente por la historia, sin hacer ruido, moviendo con destreza y habilidad los generosos fondos públicos habilitados para aliviar conciencias, esperando que el tiempo termine por dictar su ley. Han abdicado de toda voluntad transformadora. Y se han aislado de los graves problemas políticos, sociales y económicos que asedian a la Ciudad, refugiándose en su cápsula de corrupción desde la que están dragando Ceuta de ilusiones y construyéndose un dorado futuro personal.

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