Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
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El Dardo de los Jueves
Ceuta, 4 de diciembre de 2008
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Ofensa fingida
Juan Luis Aróstegui
El Presidente del Gobierno de la Nación, con la intención de potenciar la implicación de las Comunidades Autónomas en la política general del Estado, asumió, durante su primer mandato, el compromiso de hacerlas partícipes de la política exterior en aquellos asuntos de la incumbencia de cada una de ellas. De este modo, cuando se celebran reuniones con países extranjeros limítrofes, las Comunidades Autónomas directamente afectadas por su proximidad, forman parte de la delegación española. Así se viene haciendo con normalidad desde entonces. Un acierto. La próxima Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Marruecos, que tendrá lugar a mediados de diciembre, contará con la presencia de Canarias y Andalucía. Ceuta y Melilla quedan excluidas de esta eventualidad, a pesar de que, por razones geopolíticamente obvias, son las dos regiones españolas más concernidas por los problemas fronterizos entre ambos países. Aunque sea innecesario explicar que nuestra Ciudad jamás estará presente en una reunión de esta naturaleza por la oposición rotunda e intransigente de Marruecos, ya que ello implicaría el reconocimiento implícito de la españolidad de Ceuta, y en el hipotético caso de que España lo impusiera como condición, al Gobierno marroquí le bastaría con no acudir a la cita; no es menos cierto que Ceuta vuelve a ser objeto de menosprecio y maltrato público sufriendo, como es habitual y generalmente aceptado (incluso por los propios ceutíes), una flagrante e injusta discriminación. Sin embargo, lo que ocurre en esta ocasión, es que hay muy poco margen para la discrepancia, porque el Gobierno de la Nación se encuentra avalado por un argumento tan impecable como incontestable. Ceuta y Melilla no son Comunidades Autónomas y, en consecuencia, no existe agravio comparativo ni incumplimiento alguno por parte del Presidente del Gobierno. Puede interpretarse como una excusa; pero dialécticamente es irrefutable. La conclusión es que Ceuta está siendo ostensiblemente discriminada, pero no por no haber sido invitada a participar en la cumbre, sino por el hecho de no ser Comunidad Autónoma. Una cosa hubiera conllevado automáticamente la otra (o al menos la posibilidad de protestar con fundamento). La responsabilidad de esta situación recae, de manera exclusiva, en la férrea alianza de traición suscrita entre el PP y el PSOE para privar a Ceuta de su derecho constitucional a ser Comunidad Autónoma. Por eso resulta irritante, bochornoso o cómico (según el estado de ánimo de cada cual) que sea precisamente el PP el que se haya mostrado ofendido por esta circunstancia. Evidentemente están fingiendo. Imbuidos de la absoluta convicción de que el pueblo de Ceuta es idiota y muy fácil de engañar (en honor a la verdad la ciudadanía ayuda lo suyo en esto), piensan que han encontrado una magnífica oportunidad de reivindicarse como los auténticos valedores de los intereses de Ceuta. Los parlamentarios invisibles han tomado forma repentinamente de ceutíes militantes. Se permiten la licencia de acusar al Gobierno del PSOE de plegarse vergonzantemente a la voluntad de Marruecos. Sarcástica hipocresía. Estos individuos son los mismos que durante sus ocho años de gobierno (cuatro con mayoría absoluta) se desentendieron de la Transitoria Quinta, incumpliendo su palabra y abandonando a Ceuta a su suerte para no entrar en conflicto con Marruecos. Todavía se recuerda la indigna maniobra que hicieron para que Aznar visitara Ceuta (en busca de votos) desligando su condición de "candidato" del PP de la de Presidente del Gobierno. Lo colaron en un polideportivo como si fuera un vulgar polizón. Todo ello para no incomodar al régimen marroquí. Estos farsantes, que fueron incapaces de promover una visita del Jefe del Estado a Ceuta cuando tuvieron la ocasión de hacerlo, pretenden ahora presentarse ante la opinión como irreductibles combatientes por la españolidad de Ceuta. Especialmente sintomática, por su parte, es la silente posición del camaleónico Presidente Vivas, devenido en consumado especialista en aparentar que está de acuerdo con todo el mundo engañando a todos a la vez. Será muy difícil que Ceuta pueda salir del agujero en que se encuentra si mantiene la confianza en un partido como el PP que ha demostrado fehacientemente ser un experto embaucador, que sólo atiende a su propio interés, y que no repara en medios por reprobables que éstos sean para alcanzar sus espurios objetivos.
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