Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
|
|
|
El Dardo de los Jueves
Ceuta, 31 de julio de 2008
BLOGS
Ceuta es diferente
Juan Luis Aróstegui
No pudo ser. El último intento de articular el dialogo social ha fracasado. Ceuta es diferente. Hemos conseguido resucitar para remedar aquel famoso adagio de la dictadura ("España es diferente") con el que se pretendía convertir en un valor el atraso secular, la barbarie y la represión política que nos distinguían de la Europa moderna y democrática. Algo así nos pasa a nosotros. El Gobierno de la Nación ha necesitado a penas tres meses para alcanzar un pacto con sindicatos y organizaciones empresariales sobre el contenido de una Mesa de Negociación en la que se abordarán los aspectos fundamentales de la política social y económica durante la presente legislatura. En todas las Comunidades Autónomas, con independencia del partido que gobierna, existe un órgano permanente y estable que garantiza el dialogo entre la administración y los agentes sociales. En todas ellas se han elaborado y se están ejecutando, con mayor o menor suerte, planes de promoción y desarrollo económico adecuados a sus necesidades y ajustados a sus posibilidades. En Ceuta esto es imposible. Somos (nos hacen) diferentes. Es una cruel paradoja que esto ocurra precisamente en la región más necesitada de dialogo, entendimiento, colaboración y esfuerzo compartido. No hace muchas fechas, un artículo de José Mará Campos publicado en El Faro, exponía con brillantez, de manera muy rigurosa y documentada, el proceso divergente que se está produciendo entre el desarrollo de Ceuta y el de las Ciudades competidoras (Tánger, Algeciras y Gibraltar). Nuestra irresponsable pasividad contrasta (con dolor) con la efervescencia, dinamismo y empuje de nuestros vecinos. Ceuta está quedando suspendida en la inanidad de un limbo artificial, sostenido con fondos públicos, sin más horizonte que la indefinida supervivencia de una generación decadente. Los estímulos se apagan paulatina e inexorablemente. Toda la esperanza de futuro se ha depositado en la caridad institucional. El afán del Gobierno se concentra exclusivamente en la búsqueda de la técnica petitoria más productiva. La ciudadanía, distante, escéptica y despreocupada, asume cuanto sucede con la naturalidad de quien intuye un destino irreversible. Quizá por ello las conductas omisas de los gobernantes en esta materia no son sancionadas por el cuerpo social. Nadie es capaz de ofrecer una explicación convincente sobre esta nueva frustración. La Delegación del Gobierno, remozada y desintoxicada tras el relevo, se había mostrado proclive al dialogo entre administraciones y agentes sociales, superando la etapa del aislamiento hostil y prepotente. Pero finalmente su loable intención se ha diluido en la prevención acomplejada de quien carece de argumentos para debatir públicamente. Han sentido vértigo porque no tiene un proyecto definido que defender; y temen ser vapuleados por la opinión pública si se vieran forzados, por indicación de Madrid, a rechazar las reivindicaciones que podrían surgir de un órgano convertido para ellos, en ese caso, en una ratonera. El Gobierno de la Ciudad, ejerciendo su indigno papel de tiralevitas del Gobierno Central (para que no le recorten las transferencias), no se atreve a dar un solo paso que pudiera ser interpretado, siquiera remotamente, como un gesto de indisposición frente a los administradores de los presupuestos generales del Estado. Así que, una vez conocida la posición de la Delegación del Gobierno, han huido despavoridos. Por su parte las organizaciones empresariales, desde ya algún hace tiempo, han dimitido de su genuina función de reivindicar condiciones económicas más favorables para Ceuta y se limitan a emular a aquella famosa chirigota ("Yo, lo que diga mi mujé..."): "Ellos, lo que diga su presidente...". Al final, como siempre, sólo queda la voz sindical clamando en el desierto. Pero no hay motivo para la desazón, ya tenemos en marcha otra original coartada hábilmente macerada. El devaluado y domesticado CES, devenido en una mera extensión del despacho presidencial, utilizado para aliviar conciencias y disimular la inactividad, elaborará un informe sobre el futuro de la economía de Ceuta. Portentoso.
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.
|