Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.

Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves.







El Dardo de los Jueves
Ceuta, 26 de junio de 2008
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El forofo incompetente
Juan Luis Aróstegui
 

Sobre la reluciente vitrina de Vivas ha salpicado una leve mácula. El impoluto escaparate, paradigma y deslumbrante exponente de su afamada gestión sintetizada en la célebre: "Ceuta está muy bonita", se ha visto perturbado llevando la desazón al Presidente, que no acierta a comprender por qué un grupo de ciudadanos (por supuesto muy pequeño y que no representan a nadie), se empecina en amargarle la existencia pidiendo empleo a voz en grito de una manera muy poco educada. El centro de la Ciudad que ha diseñado nuestro Presidente con tanto esmero y abnegación, dejando en el empeño jirones de su vida para que los ceutíes podamos sentirnos orgullosos de esta Ciudad, se ve alterado últimamente por unas decenas de parados (desagradecidos e inoportunos) que, en lugar de recluirse en sus barrios periféricos mascullando sus miserias y aceptando con la debida resignación su destino, se dedican protestar perjudicando, claro está, el interés general.

La deriva errática que tomó este gobierno desde que Vivas decidió dimitir y descargar sus responsabilidades en una patulea de incompetentes corruptos, se antoja irreversible. Entre otros motivos porque están absolutamente desconectados de la realidad. Es famosa la anécdota de aquel gobernante que por las noches dictaba telefónicamente el editorial de un medio de comunicación, y por la mañana, en su despacho, presumía ufano del buen tratamiento que le dispensaba la prensa. Algo así está sucediendo en nuestra Ciudad. El Gobierno, a través de sus secuaces especializados en la coacción y la censura, determina la verdad oficial que debe aparecer en los medios de comunicación, en la que destacan, por encima de cualquier otra consideración, la ausencia de problemas y la brillantez con la que nuestro Presidente dirige los destinos de la Ciudad. Todo es paz, armonía y bienestar en una Ciudad muy próxima al edén. La principal víctima de esta indecente estafa, que pervierte radicalmente el sistema democrático, no es exclusivamente la opinión pública a la que se le hurta el derecho fundamental a la información, sino el propio Gobierno que termina  creyéndose la realidad que ellos mismos han impuesto a golpe de talonario.

Ceuta no es la calle real. Desde hace tiempo venimos advirtiendo del gravísimo riesgo que comporta afianzar un modelo de ciudad esquizofrénica, en la que comparten espacio dos mundos todavía sólo opuestos. La Ceuta alegre y sonriente, enganchada a la generosidad de los presupuestos públicos, que aísla a sus hijos en los centros privados, disfruta de servicios a bajo precio (aunque lo haga ilegalmente), se financia sin esfuerzo una vivienda en la península y luce llamativos automóviles; convive con la Ceuta condenada a la pobreza y la marginación, el trapicheo para sobrevivir, el fracaso escolar inexorable, el hacinamiento y la frustración. A corto plazo, y mientras las aspiraciones del colectivo de los desheredados se reduzcan a alcanzar los mínimos vitales (que obtienen gracias a la economía sumergida en general, y en concreto aprovechando el diferencial de renta con Marruecos) la situación será injusta, aunque soportable. Pero esto no va a ser así indefinidamente. La injusticia desencadena inevitablemente la insurgencia. Quienes no se sienten identificados, reconocidos o protegidos por el sistema, lo combaten. Esta es la lección que el Gobierno de la Ciudad debería aprender de estos primeros conatos de rebeldía, síntoma inequívoco de un incipiente descontento social, en lugar de restarles importancia y reaccionar con desden.

La receta para restañar tan peligrosa herida está inventada. Los problemas sociales se resuelven creando empleo y tejiendo una red de protección que respete la dignidad de todos los ciudadanos y los integre en una sociedad cohesionada por la solidaridad. Por ello la superación de la crisis económica es un requisito indispensable para que Ceuta pueda mirar el futuro con optimismo. Pero el PP ha desertado vergonzosamente. Piensa que el electorado que lo mantiene en una holgada mayoría absoluta está reclutado entre los sectores acomodados que son ajenos a la crisis. Un dato ilustrativo muy reciente. Hace más de cincuenta días que CCOO expuso formalmente al Presidente de la Ciudad la necesidad de entablar un dialogo entre los agentes económicos y las administraciones públicas para buscar una estrategia de reactivación económica consensuada. No se pudo negar ante la lógica aplastante de la proposición. No ha habido más noticias al respecto. En cincuenta días no han sido capaces de efectuar si quiera una convocatoria. Conclusión: no tienen el más mínimo interés.

Pero exhibiendo ese proverbial cinismo habitual, elevado casi a la categoría de ideología política, pretenden, además, justificar su irresponsable inhibición. Y es entonces cuando se despachan con el tópico: "no es asunto de nuestra competencia". Exquisita escrupulosidad en la delimitación del marco competencial. Sin embargo, repasando el "manual de las competencias del Presidente", curiosamente, no aparece la de recorrer (con los gastos pagados)  los campos de fútbol, meterse (entrometerse) en el  vestuario y saltar a los terrenos de juego como un forofo, tras los pasos de un club profesional. Ni siquiera la de protagonizar programas televisivos al más puro estilo del utilizado por las adivinadoras de las televisiones locales (escapulario incluido), como si fuera una especie de "Bruja Lola Balompédica". Un obsceno intento de capitalizar electoralmente la ilusión de los aficionados al fútbol por el ascenso de la Asociación Deportiva Ceuta. Es el triste corolario que practica el Gobierno de Vivas: sólo es de su competencia aquello que reporta votos. Lo demás lo hacen invisible. Los parados sólo causan problemas y son molestos. Sobre todo si deciden protestar.

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