Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.

Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves.







El Dardo de los Jueves
Ceuta, 14 de febrero de 2008
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La venda en los ojos
Juan Luis Aróstegui
 

El PSOE y el PP se han convertido en partidos metafísicamente antagónicos. La razón de ser de cada uno de ellos reside en la negación sistemática de los argumentos del adversario, como única seña de identidad frente al electorado. Es sin duda, una perversión del sistema de partidos; pero es la consecuencia inexorable de una democracia en la que la imagen, y sobre todo el medio, sustituyen a la creatividad intelectual, a la implicación de la ciudadanía en la vida de las formaciones políticas, y a la vocación pedagógica para inculcar ideas. En la actualidad no existe punto de encuentro entre PSOE y PP.

Salvo una excepción. En Ceuta, PSOE y PP han llegado al acuerdo de no hablar de autonomía durante la campaña electoral. Resulta paradójico hasta el insulto que los partidos que se disputan la mayoría en el Congreso y el Gobierno de la Nación, oculten a los ciudadanos el debate sobre el asunto de mayor importancia y trascendencia para el futuro de nuestra Ciudad. Son conscientes de que un pacto de silencio entre PSOE y PP levanta un muro de incomunicación, infranqueable para la opinión pública, entre la verdad y sus intereses bastardos. Y se han aferrado a está patología del sistema para esconder sus vergüenzas. Quieren poner una venda en los ojos de los ceutíes que los exonere de responsabilidad ante una compartida y alevosa traición histórica, que las futuras generaciones pagarán con la pérdida de Ceuta. No pueden sostener la mirada. Porque nos están vendiendo.

El mero paso del tiempo no modifica los hechos. En dos mil ocho se cumplen treinta años desde que se estableció en la Constitución Española la posibilidad de que Ceuta y Melilla se constituyeran en Comunidades Autónomas, como el resto de regiones y pueblos de España. Han transcurrido tres décadas de engaño, y frustración. La ciudadanía está cansada, saturada o desesperanzada; pero eso no quiere decir que las razones que motivaron la reivindicación autonómica, como símbolo de la lucha de los ceutíes por su futuro se hayan esfumado. Quiere decir, sencillamente, que la impotencia y la resignación se han adueñado del alma colectiva. Y los dos partidos políticos que han generado este trágico sentimiento quieren conservar este estado de ánimo porque les beneficia electoralmente.

Ceuta no es Comunidad Autónoma porque, tanto PP como PSOE cuando han gobernado, se han plegado a las exigencias de Marruecos que pretende mantener a Ceuta y Melilla con un régimen político y administrativo diferenciado del resto del estado, para fortalecer sus argumentos anexionistas ante las instancias internacionales. PP y PSOE no se han atrevido a defender los intereses de Ceuta y Melilla con la determinación que requiere una situación tan complicada. Siempre se han decantado por el llamado "interés estratégico con Marruecos", aún siendo conscientes de que esa posición suponía una traición, acaso irreversible,  para el futuro de ceutíes y melillenses. Han preferido someter a ciento cincuenta mil españoles, a los que están despojando de sus derechos; antes que arrostrar las consecuencias de la crisis diplomática de enormes proporciones con Marruecos que implicaría el acceso de Ceuta y Melilla al rango de Comunidad Autónoma, despejando todo atisbo de duda sobre la españolidad de Ceuta.

Y es, precisamente por esa misma razón, por lo que los ceutíes no podemos caer en la trampa que nos han tendido los aliados de la traición. El cumplimiento de la Transitoria Quinta es el salvoconducto de Ceuta para garantizarnos un futuro estable, y resistir, con éxito, las acometidas de Marruecos. Ningún ceutí debe rehuir esta lucha. Aunque sea titánica. Aunque parezca perdida. Aunque nos sintamos solos. Nos acompaña nuestra historia, el amor por nuestra tierra y la emoción contenida en el ejemplo de miles de caballas que lucharon por ella. Y, sobre todo, el ineludible compromiso intergeneracional que imprime carácter a la condición de pueblo. No nos van a callar. En la próxima legislatura, a pesar de la invisibilidad decretada por el PSOE y el PP, se seguirá alzando la voz de los ceutíes reclamando nuestro derecho a ser Comunidad Autónoma. De todos y cada uno de nosotros dependerá la fuerza con la que podamos hacerlo.

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