Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
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El Dardo de los Jueves
Ceuta, 27 de diciembre de 2007
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Siente un pobre en su mesa…
Juan Luis Aróstegui
En otros tiempos, no tan remotos como debieran, se popularizó la iniciativa de "sentar un pobre en la mesa... por Navidad". Las familias de la alta sociedad, practicantes empedernidas del egoísmo más feroz, que durante todo el año dispensaban un trato despectivo y humillante a todo aquel que era considerado de una clase inferior, molesta y prescindible; escogían las entrañables fechas navideñas para escenificar su bondad y exhibirse como indubitados exponentes de la generosidad y la solidaridad. ¡Llegaban incluso a compartir su mesa con alguno de aquellos desheredados! Una noche de sacrificio proporcionaba suficiente pulcritud espiritual para doce interminables meses. Hipocresía en estado puro. El PP de nuestra Ciudad, dirigido férreamente por su icono electoral, está empeñado en rescatar de las sórdidas cavernas de la historia los principios más rancios de la nostálgica derecha insolidaria. Los presupuestos de la Ciudad, durante los últimos ejercicios, constituyen una prueba irrefutable. Su elaboración y presentación reproducen con extrema fidelidad esa olvidada fotografía del pobre sentado en la mesa por Navidad. Las cuentas públicas, desde su concepción a su ejecución, sólo obedecen a una finalidad: satisfacer los intereses del PP. Despilfarran anualmente miles de millones en pagarse sus innumerables sueldos tan millonarios como innecesarios; en emplear a todos los amigos, allegados o afiliados (preferentes); en nutrir abundantemente los contratos de empresas afines; en subvencionar, sin criterio ni rubor, todo aquello que les pueda reportar votos; y en crearse una falsa imagen, comprando silencios e invirtiendo en propaganda. Cuando todo esto queda resuelto, una vez al año, y con motivo del debate de los presupuestos, el Presidente se acuerda de las necesidades de la Ciudad (sienta a los pobres en su mesa), pronuncia un discurso hipócrita sobre la cohesión social, y se afana en hacer juegos malabares con las cifras para convencer a la ciudadanía de que la miseria que dedica a los menos favorecidos supone un ímprobo esfuerzo. Así limpia su conciencia para todo el año. Un breve recorrido por el tratamiento presupuestario que reciben los problemas básicos que afectan a los sectores económicamente más modestos de la población, nos describe con asaz claridad esta realidad. Uno. El paro es el peor azote de los más débiles. Los datos del desempleo en Ceuta, en especial entre la juventud, sacudirían la conciencia hasta de las piedras. El PP ni se inmuta. Para los presupuestos de la Ciudad el paro no existe. Ni una sola iniciativa en materia económica que no sea la inercia estéril de los recortados programas europeos. Aún no hay noticias del peculiar encargo que se hizo el Gobierno así mismo para hallar medidas mágicas de reactivación económica. Deben estar muy atareados organizando y maquillando pelotazos. Dos. La vivienda sigue siendo un lujo inalcanzable. Hubiera sido deseable que unos presupuestos que rozan los cincuenta mil millones de pesetas contemplaran algún tipo de ayuda para que el acceso a la vivienda no sea una quimera. El PP está completamente al margen de este problema. Para ellos el único atractivo reside en la adjudicación de las obras. A partir de ahí, que pase lo que tenga que pasar, aunque ellos suponga una estafa encubierta a quien ahorra toda la vida para comprar un piso. Tres. Todas las comunidades autónomas tiene establecida un red de protección social que garantiza a todos los ciudadanos derechos en materia de servicios sociales. Ceuta, no. En nuestra Ciudad se conserva el modelo franquista del "vale" y la "limosna". Los pobres deben pasar la humillación de pedir y agradecer al político de turno que, además, llegado el momento exige el voto como contrapartida. Ahora, con fines espurios, se han comprometido a poner en marcha lo que niegan contumazmente desde hace siete años: el salario social. Para ello dice que piensan invertir (al final la lentitud de los trámite provocada por la falta de convicción lo impedirá) la friolera cantidad de un millón de euros. Una burla. Cuatro. El fracaso escolar es un gravísimo problema social que se manifiesta de manera más acusada en los niveles más bajos de renta. La mitad de los jóvenes ceutíes no supera la educación secundaria. La respuesta del PP ante semejante descalabro es que el Ayuntamiento no es competente. En el presupuesto es un fenómeno invisible. Pero la Navidad es cálida, las calles están lindas, la vida se torna emoción y sentimiento, el Presidente salpica toda la actualidad sonriendo amable y saludando afectuoso. Lo mejor que se puede hacer es no quebrar tanta armonía acordándose de los menesterosos que, al fin y al cabo, han existido desde siempre.
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