Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
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El Dardo de los Jueves
Ceuta, 18 de octubre de 2007
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La luz de la hoguera
Juan Luis Aróstegui
El pasado día seis de octubre, el PSPC quemó públicamente una reproducción del actual estatuto de autonomía de la Ciudad de Ceuta, simbolizando con ello el rotundo rechazo a una norma extra-constitucional que pulveriza la dignidad de los ceutíes, nos relega a una categoría administrativa indefinida y compromete el futuro de Ceuta manteniendo un régimen diferenciado respecto al resto de territorios que conforman el estado español. Son argumentos concluyentes. Así lo entendieron más de veinte mil ceutíes que, ilusionados, combativos y orgullosos, recorrieron abrazados el camino de la esperanza reclamando el inalienable derecho a la igualad, en otro día seis de octubre, del que ahora distan trece años. Durante todo este tiempo, los muñidores de la traición, aquellos que nos han reducido a la insignificante condición de “cuestión de estado” despojándonos de derechos, historia y futuro, el PP y el PSOE fusionados en la ignominia, se han afanado en disolver el formidable espíritu de lucha exhibido en aquella memorable jornada, empleando para ello todo su portentoso arsenal mediático y político. Lo han conseguido. Al menos momentáneamente. La inmensa mayoría de los ceutíes ha dado por cerrada la lucha autonómica, otrora sinónimo de lucha por la españolidad de Ceuta. Impotencia, indiferencia, hastío o incredulidad. El pueblo de Ceuta ha sido vilmente derrotado por el régimen de Marruecos, aliado decisivamente con el PP y el PSOE para avanzar en sus pretensiones anexionistas. Pero este frustrante desenlace, materializado en la desvinculación de una abrumadora mayoría, no altera los fundamentos de la lucha por la Transitoria Quinta. Los argumentos que impulsaron a los ceutíes a exigir su cumplimiento, en especial la defensa de nuestra españolidad, siguen plenamente vigentes, e incluso con más vigor e intensidad. Por ese motivo el PSPC, pese a su aislamiento y soledad, y aun siendo conscientes de la imposibilidad de obtener resultados prácticos a corto plazo, se niega a sepultar definitivamente todo aquel caudal de esperanza. Nos podrán vencer; pero no nos van a engañar miserablemente pretendiendo que, además, les aplaudamos dócilmente mientras ofician taimadamente nuestras exequias. La verdad no se cuantifica. Por ello es muy importante sostener el testimonio de nuestras legítimas reivindicaciones, que se clava como un incómodo aguijón en alma de los traidores. Así lo piensan ellos también. Saben que las conciencias de los ceutíes pueden despertar del letargo. Por eso mienten con fruición, esmero e impudicia. No se atreven a decir a los ceutíes abiertamente que los han abandonado a su suerte. Y procuran embaucarnos con una interminable serie de insoportables falacias. Basta con recordar el acuerdo plenario del año dos mil cuatro, adoptado por unanimidad, para aprobar un Estatuto de Comunidad Autónoma. Todavía estamos oyendo excusas a cual más pueril. Un burdo engaño. En esta sucia tarea, el papel del PP es, si cabe, más infame. Al fin y al cabo, el PSOE siempre se opuso a la Transitoria Quinta (como se puede apreciar por su escasa implantación en la Ciudad); pero el PP, durante la mitad del recorrido, se puso al lado de Ceuta. Ahora es su más peligroso enemigo (porque se confunde con el terreno). Practicantes de la fe del converso, se permiten el lujo de ridiculizar a quienes siguen defendiendo una causa tan justa y noble, apelando para ello a las miserias de la aritmética. Es su única coartada. La mezquindad intelectual elevada al rango de religión. El PP, como todos los partidos políticos, tiene derecho a cambiar de opinión o de posición sobre cualquier asunto. Pero un mínimo de integridad moral le exige explicar las razones del cambio. El PP debe decir por qué defiende públicamente un régimen autonómico que denostó con enorme fuerza, convicción y dureza en otro momento. No lo hace porque tiene miedo. Miedo a que los ceutíes palpen la certidumbre de la traición. Por ello se pertrechan tras un muro de permanente mendacidad, esperando que se extingan los rescoldos emisores de destellos que, aún siendo muy tenues, siguen impidiendo que se oculte definitivamente la verdad.
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