Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
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El Dardo de los Jueves
Ceuta, 11 de octubre de 2007
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Entrañas corrompidas
Juan Luis Aróstegui
La vida política en Ceuta carece de pulso. La ciudadanía está embargada por la apatía propia de que quien ha perdido la esperanza. Los ceutíes, imbuidos de una sempiterna frustración patológica, han llegado a la conclusión de que los grandes retos que en otro tiempo galvanizaban la ilusión de nuestro pueblo son quimeras inalcanzables. No hay nada que hacer. La entrega de Ceuta a Marruecos, inseparable temor con el que hemos convivido consustancialmente, se vislumbra ahora como un destino inexorable, encomendado a una simple cuestión plazo y oportunidad. Un desenlace que tendrá que arrostrar otra generación. Nadie quiere hacer el menor sacrificio por una causa perdida. Por ello no existe ningún interés en la vida pública. En este contexto se explica perfectamente el éxito del PP y del Presidente de la Ciudad. Se han convertido en perfectos administradores de la inanición intelectual y consumados prestidigitadores de la realidad social. El escenario político rememora una pequeña, aseada y simpática colonia, alegre y despreocupada, en la que el dinero público fluye a raudales propiciando una vida privilegiada para un amplio sector de la población, que se mantiene ajeno a todo lo que no sea su bienestar individual. El PP ha conseguido identificarse plenamente con este modo peculiar de entender y practicar la política. Todo se esconde bajo espesas alfombras de oropel. Desde los monstruosos problemas sociales hasta los flagrantes casos de corrupción. Sin embargo, la instauración de este régimen de opacidad disfrazado de satisfacción ficticia, no habría sido posible sin la ausencia de oposición. El PSPC está excluido de la representación institucional, lo que recorta drásticamente su margen de maniobra. Por suerte para el PP, el PSPC tiene vedado el acceso a la copiosa documentación comprometedora que duerme silente en las dependencias municipales. El PSOE se ha autoliquidado. Parecía imposible hacerlo peor; y lo han logrado. Viven desplazados de la realidad deambulando absortos en sus entelequias y persiguiendo fantasmas. Sólo son capaces de suscitar sonrisas. Una veces de cruel escarnio y otras de generosa conmiseración. UDCE queda reducido a un papel de exótico estrambote étnico. Nunca fue problema para el PP. Lo consideran inofensivos porque piensan que, digan lo que digan, y aunque estén cargados de razón, sólo los escucha “su público”. Saben que muchos ciudadanos prefieren soportar algún caso de corrupción antes que coincidir o apoyar a quien representa al “peligro musulmán”. Este clima tan favorable, de absoluta impunidad, ha provocado un exceso de confianza en el seno del PP. El Gobierno de la Ciudad se está corrompiendo desde sus entrañas, no por efecto de la labor de oposición, sino por una furiosa lucha intestina entre clanes abiertamente enfrentados. La envidia, la codicia y la avaricia circulan endiablada, y subrepticiamente, buscando favores y prebendas de todo tipo y condición. Todos se quieren granjear la confianza de un irreconocible Presidente que, transmutado en una especie de pintoresco y provinciano sumo hacedor, abre las puertas de la felicidad a su antojo. Un pillaje emocional que reporta suculentos beneficios. La falsa amistad como factor de máxima rentabilidad. Los casos y cosas deplorables y reprobables se suceden desde el gobierno a un ritmo frenético. Por ello aumentan constantemente la dosis de su infalible antídoto. La corrupción se combate con periodistas. Cuanta más corrupción, más periodistas loando las andanzas de los mequetrefes medradores y perfumando el hedor de la podredumbre.
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