Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
|
|
|
El Dardo de los Jueves
Ceuta, 7 de junio de 2007
BLOGS
Heroica subsistencia
Juan Luis Aróstegui
Nuestra democracia, aún incipiente, presenta muy serios síntomas de degeneración y raquitismo. Comportamientos que socavan sus fundamentos, y que deberían ser en consecuencia examinados concienzudamente con afán corrector, son obviados o tolerados como insignificantes daños colaterales al considerar que, en ningún caso, pueden cuestionar las excelencias de una manera de ejercer la política que se pretende dogmatizar al amparo de los índices de prosperidad que propicia. Así resulta incomprensible que fenómenos plenamente constatados, como el imparable y obsceno avance de la abstención, la escasísima afiliación a los partidos políticos (genuinos cauces de participación) o el paulatino alejamiento del mundo de la política de los individuos de mayor talento de la sociedad; no sean objeto de atención prioritaria y permanente por parte de quienes se ocupan de los asuntos públicos. Este proceso de empobrecimiento de la democracia no se explica por una sola causa. Pero es fácil identificar dos vectores que actúan con gran intensidad en esta dirección. Por un lado, la innegable implantación del denominado “pensamiento único”. En la conciencia de la ciudadanía se está instalando, cada vez con más velocidad, la convicción de que las claves del sistema económico, político y social en el que nos desenvolvemos son inmutables. La política se limita a una insulsa elección entre gestores muy parecidos que a penas aportan leves e intrascendentes matices diferenciadores entre si. Es muy difícil que la política reducida a una actividad mecánica despojada de toda ilusión transformadora pueda despertar pasión y motivación. Y lo que no se hace por pasión sólo se hace por dinero o vanidad. Es la política devenida en profesión. Por otro lado, la política se ha contaminado en exceso de la “cultura del éxito”, que subordina toda actividad humana a la competitividad y vincula el éxito al triunfo como axioma. Sólo la victoria otorga título de omnímoda legitimación social. Esta forma de entender la vida tiene su origen en los principio neoliberales que inspiran la ideología dominante en estos inicios del siglo veintiuno. Ha terminado adueñándose definitivamente de la política, transmutada en una mezquina competición por el poder. Sólo vale uno, porque sólo gana uno. Lo demás es prescindible (esta es la causa fundamental de la consolidación del bipartidismo en todos los países de nuestro entorno). La pregunta que cabe formularse admitiendo esta realidad es si un partido político que pretenda desbordar estos férreos corsés ideológicos y culturales, tiene posibilidades de subsistir. Es el dilema al que se enfrenta el PSPC. El PSPC es un partido diferente. Lo es porque las personas que lo conforman mantienen una lucha heroica contra la marea degenerativa de la política que devasta el vulnerable universo de las ideas. Libran un combate que a veces se intuye contra el destino. La gente del PSPC se rebela contra el decadente espíritu positivista ensalzador de la mediocridad cuantitativamente hipervalorada. Para el PSPC la victoria o la derrota electoral no son sino hechos circunstanciales de importancia relativa en un trayecto infinito de búsqueda de ideales perdurables, de una categoría moral muy superior. Por eso el PSPC ha sido inmune a todas las adversidades que ha sufrido durante más de dos décadas, asumiendo con admirable entereza todos los fracasos. Por eso imparte permanentemente con su actitud y su firmeza una lección de dignidad en el ejercicio de la política. El proyecto político del PSPC así concebido ha encontrado hasta ahora una base social modesta aunque suficiente para garantizar una presencia activa en la Ciudad. La tercera frustración electoral consecutiva, haciendo inalcanzable el maldito cinco por ciento, lo pone ante la tesitura de evaluar el grado de fatiga que esta decepción haya podido infligir a las personas que durante tantos años lo han apoyado incondicionalmente; y saber si seguirán resistiendo el fuerte huracán que arrasa todo lo que no gana.
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.
|