Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.

Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves.







El Dardo de los Jueves
Ceuta, 14 de diciembre de 2006
 BLOGS
No lo van a tener tan fácil
Juan Luis Aróstegui

El debate político en nuestra Ciudad se ha ido debilitando hasta situarse en unas cotas que ni siquiera alcanzan la condición de mínimas. Los intereses electorales y la férrea disciplina dictada a los medios de comunicación desde el poder, han desplazado el foco de atención política e institucional a cuestiones irrelevantes, cuando no pueriles, que provocan una cierta perplejidad. A las ridículas criticas del PSOE sobre los elementos ornamentales de la Plaza de los Reyes (calificado, con petulancia, de investigación), se une la difusión de la absurda iniciativa de la construcción de un nuevo hotel. Malo es que el Gobierno, al que se le supone un cierto grado de madurez, seriedad y responsabilidad, se dedique a propalar imbecilidades. Peor aún es que entre unos y otros le sigan la corriente. Llevan seis años despilfarrando dinero, insistiendo en una política turística demostradamente inútil (sólo eficaz falseando estadísticas), incapaces de  estimular una demanda que permita estructurar un sector con potencialidad de futuro (existen menos plazas hoteleras que en mil novecientos noventa, y las disponibles a penas rozan el sesenta por ciento de ocupación anual), no saben que hacer con el hotel de titularidad pública (lo quieren vender y no pueden); y como consecuencia de todo ello, nos anuncian la construcción de otro que, casualmente, no aparece en el Plan de Inversiones  interminable que han publicado recientemente. Conclusión, el hotel será un proyecto privado. Como todo el mundo sabe, las empresas del sector pugnan denodadamente por construir un hotel de aproximadamente tres mil millones de pesetas en Ceuta.

Nada de esto es casual, ni involuntario. Obedece a una estrategia muy bien estudiada por el PP, consistente  en presentar ante la opinión un paisaje idílico, en el que los ciudadanos disfruten de una aranera tranquilidad inmediata, exenta de preocupaciones y amenazas, que les garantice la mayoría absoluta. Para este fin hace mucho tiempo que rompieron el dique de los principios y la ética; pero parecen no tener límites. Ahora pretenden, además, tratar a los ciudadanos como ignorantes sin criterio a merced de sus manipulaciones informativas. Desde un punto de vista estrictamente práctico la actitud del PP es absolutamente irreprochable, porque los resultados electorales son impresionantes. Otra cosa es si la política, una actividad noble que se mueve en el universo de las ideas y los principios, se debe abordar como una simple competición deportiva, en la que sólo se busca la victoria sin reparar en el precio que se pague por ella. Esa es la diferencia entre los políticos profesionales y corruptos, y los que consideran la política una vocación al servicio de una ideología y de la humanidad. El modelo que ha impuesto el PP es el primero, muy parecido al utilizado por el GIL en Marbella (que también proporcionaba excelentes resultados electorales) parte de cuyos náufragos todavía sostiene.

Lo que en principio podría sorprender es que el PSOE, aparentemente en la oposición, participe plenamente y de forma entusiasta en esta estrategia del PP. Porque esta hegemonía de la fruslería en el escenario político no se debe, como podría pensarse, a la inexistencia de problemas. En estos momentos, asuntos tales como el recorte de los fondos europeos en un cincuenta por ciento y la programación para los próximos siete años, las veleidades y barbaridades presupuestarias del Gobierno, la reforma del estatuto, la crisis económica, y el largo y conocido etcétera; deberían ocupar ese espacio cedido a la nada. Dos son las razones que impulsan al PSOE a convertirse en aliado del PP subordinado a sus movimientos. Por una parte, la obligación de actuar como baluarte de la nefata gestión del Gobierno de la Nación en Ceuta, interiorizada a modo de penitencia,  les resta todo el margen de maniobra y credibilidad política. Sobre los asuntos de mayor calado que preocupan a la ciudadanía la responsabilidad del PSOE es equivalente, o mayor, que la del PP. El silencio compartido sirve de hermético refugio de ambos para no exhibir públicamente sus vergüenzas. Por otro lado, el PSOE ha reducido al máximo posible sus expectativas y aspiraciones. Ya no busca disputar el Gobierno al PP. Se conforma con rebañar las migajas sobrantes para satisfacer la ambición personal de su núcleo dirigente y pelear, eso sí, a muerte, por fortalecer el bipartidismo aún a costa de consolidar una eterna mayoría abrumadora del PP, con ellos de diminutos, estrafalarios e inofensivos acompañantes. A esta perversa alianza de voluntades se han sumado todos los medios de comunicación (aunque es cierto que en diferente grado, medida y matiz) perfeccionado la trampa.  Según el modo de pensar de estos peculiares profetas del bipartidismo, lo ideal para Ceuta es un reparto del espacio político entre PSOE y PP (es indiferente la proporción); ya que los dos partidos, impregnados de  su  felona coartada llamada “cuestión de Estado”, tienen implícitamente pactados los asuntos claves del futuro de Ceuta conforme a los intereses generales del país, que son, a su juicio, favorecer las tesis de Marruecos y esperar que una ocasión propicia, o el éxodo lento y gradual promovido por la inercia del abatimiento, hagan caer Ceuta, como fruta madura en las redes de Mohamed VI, sin sobresaltos ni estridencias. Por eso, todo lo que no sea PP o PSOE, es incómodo, molesto, subversivo y, en consecuencia, objetivo a batir. Lo que no contemplan sus planes es que aún quedan caballas. Con muchas ganas de luchar por su tierra. No lo van a tener tan fácil.

El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.