Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
|
|
|
El Dardo de los Jueves
Ceuta, 23 de noviembre de 2006
BLOGS
La dignidad perdida
Juan Luis Aróstegui
El síntoma de decadencia de una comunidad, por antonomasia, es la pérdida de los valores esenciales que la vertebran. Entre ellos, ocupa un lugar preeminente la dignidad. La autoestima colectiva intergeneracional, adecuadamente inscrita en un contexto histórico con proyección de futuro, es el único motor capaz de activar empresas compartidas por el cuerpo social. Cuando se apaga este sentimiento, comienza un imparable deslizamiento por una pendiente de laxitud ética, que encomienda el destino de los pueblos a circunstancias y avatares ajenos, cuando no contrarios, a sus propios intereses. El Presidente de nuestra Ciudad encarna, de un modo inigualable, la doctrina que preconiza la riqueza material como aspiración suprema del ser humano, según la cual la dignidad es un valor perfectamente prescindible. La humillación se considera un mal menor si viene acompañada de los fondos suficientes. Lo triste, a la vez que destructivo, es que el liderazgo social que ejerce el Presidente, está arrastrando a toda la ciudad por estos derroteros de ignominia y sumisión. Nos estamos acostumbrando a convivir con la indignidad. Los hechos más terribles son asumidos con una naturalidad sólo concebible en un cadáver moral absolutamente insensible. La frialdad con la que hemos aceptado la noticia difundida por el diario El País (el más influyente de España), en la que afirmaba que “Ceuta y Melilla se convierten en objetivo de la Yihad islámica”, es una prueba irrefutable del proceso de degeneración en que estamos incursos. El grupo editorial PRISA es un enemigo de Ceuta, recalcitrante y perseverante, que añade a su maldad una considerable dosis de inteligencia y perversidad que lo hacen temible. Su animadversión hacia Ceuta no es casual ni gratuita. Se fundamenta en los formidables intereses económicos que lo vinculan con Marruecos, y que lo convierten en aliado político plenamente identificado con los planteamientos de la dictadura alauita, entre los que destaca la anexión de Ceuta y Melilla. Así se explica que el texto de una página web de autoría islamista (se calcula que existen en torno a cincuenta mil), aparecida en el mes de mayo, suscite el interés de El País hasta el extremo de llevarlo a su portada en un domingo (día de mayor tirada), a cuatro columnas, y dedicarle, además, dos páginas interiores. ¿Cuál es la verdadera intención que subyace en esta maniobra? Evidentemente, no responde a un criterio profesional, ni es un acto inocente. Su fin último es indisponer a la opinión pública española contra Ceuta y Melilla, debilitando así, un pilar básico de la defensa de nuestra españolidad. En estos momentos, el terrorismo islámico es uno de los principales motivos de preocupación de la sociedad europea en general y de la española en particular (desde el once de marzo). Decir, con estruendo tipográfico, que los españoles vemos aumentar seriamente el riesgo de sufrir atentados terroristas como consecuencia de “nuestra presencia en Ceuta y Melilla”, es una invitación a que la opinión pública española se plantee la conveniencia de ceder a las pretensiones anexionistas de Marruecos. El hecho adquiere una mayor trascendencia si tomamos en consideración la férrea concomitancia existente entre las tesis mantenidas por el diario El País y el Gobierno de la Nación. El grado de contaminación que puedan producir los intereses económicos del grupo PRISA en el Gobierno del PSOE, en relación con Ceuta y su futuro, provocan una enorme inquietud. No es menos grave la vergonzante cobardía exhibida por el Presidente de la Ciudad ante tamaña agresión a nuestra dignidad. Probablemente temeroso de que el Gobierno de la Nación se pueda sentir molesto, y poner en peligro las idolatradas transferencias con las que financia su campaña de imagen personal, ha preferido guardar un ofensivo silencio. Según la teoría sostenida por el Gobierno de la Ciudad, los ceutíes sólo quieren tranquilidad y dinero. Nada de líos. La dignidad no es más que un adorno nostálgico cuya defensa nos puede acarrear disgustos innecesarios. Nos están vaciando el alma.
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.
|