Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.

Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves.







El Dardo de los Jueves
Ceuta, 28 de septiembre de 2006
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Paremos el abuso de las navieras
Juan Luis Aróstegui

Vuelve a supurar la eterna herida. Indignación, impotencia, perplejidad y frustración. Sensaciones, hasta ahora estériles, experimentadas una y mil veces ante el indecente comportamiento de las compañías navieras que se erigen en caprichosas reguladoras del modo de vida de los ceutíes. Las autoridades, reducidas voluntariamente a pusilánimes espectadores privilegiados, renuncian a intervenir con la determinación requerida en la solución definitiva de un problema que mantiene permanentemente en vilo a la sociedad ceutí. De esta manera (aunque se ofendan cuando se les dice) alimentan la sospecha de connivencia entre estas empresas y los dos partidos políticos grandes. Nadie puede explicar cómo es posible que los mezquinos intereses económicos de un puñado de voraces usureros puedan tener secuestrado el cordón umbilical que nos une con el resto de España, ocasionando incalculables perjuicios en el plano individual y el orden social.

El engaño sufrido con la falsa intercambiabilidad de los billetes, ha vuelto a soliviantar a la población. Por enésima vez hemos sido víctimas de una ingenuidad patológica que nos convierte en un pueblo de actitud laxa, sin nervio, al que nadie respeta. La voz enardecida de afectados de toda condición ocupará por un breve espacio de tiempo el universo comunicativo local. Sin mayor alcance ni aspiración. Gradualmente se impondrá la triste anuencia de los resignados. Somos incapaces de transformar tan ingente caudal de indignación en una actuación política ordenada a la consecución de una solución eficaz. No sabemos defender nuestros intereses. PP y PSOE son perfectamente conscientes de ello y por eso  se muestran indiferentes. No sufrirán coste electoral. Las navieras abusan impunemente de su posición de dominio porque saben que nadie les opondrá resistencia.

El Gobierno del PSOE se ha burlado de los ceutíes de un modo infame. No puede ocultar su responsabilidad, aduciendo que se trata de empresas privadas. Porque su actuación ha permitido, con idéntico marco normativo, la intercambiabilidad plena hasta hace muy pocas fechas. La conclusión es tan evidente como estremecedora: la Operación Paso del Estrecho tiene el carácter de prioridad para el Gobierno, y la movilidad de los ceutíes carece de significado e importancia para un partido, el PSOE, que no tiene pudor en demostrar incesantemente el profundo odio que profesa a esta Ciudad.

No es más digno el papel del PP. Un partido político que dispone de diecinueve concejales, y por consiguiente del Gobierno de la Ciudad, además de tres parlamentarios, y el respaldo del segundo grupo político del Congreso, no puede actuar como si de un particular se tratara. En un rueda de prensa doméstica, ha manifestado “¡huy!, esto está fatal”, y a renglón seguido añade: “no tenemos competencias”. Problema resuelto para ellos. Es otra forma de ningunear a los ceutíes. Es verdad que el Ayuntamiento no tiene competencias en materia de transporte marítimo; pero la capacidad política de una institución es mucho más amplia que su capacidad de gestión. En los sistemas democráticos, la fuerza representativa es un vector de poder de extraordinaria influencia. El Gobierno de la Ciudad tiene la posibilidad (y la obligación) de articular una movilización ciudadana para presionar a la administración competente. Sin embargo, se inhibe asustado y timorato en un clara deriva de complicidad. A este respecto es conveniente recordar la iniciativa del PSPC que desdeñaron con displicencia: la creación de una Oficina Pública de Defensa de los intereses ceutíes ante los constantes abusos de las navieras. Cuando se plantea esta cuestión, el PP, alega que la movilización no forma parte de su cultura. Pero es otra mentira. En esta Ciudad hemos visto a nuestro Presidente,  a pié de calle, recogiendo firmas contra el estatuto catalán; lo que al parecer sí es de su competencia, y por eso justifica su presencia en la vía pública. Es una portentosa exhibición de su conducta pertinazmente falaz.

Las pruebas se amontonan. Los ceutíes debemos tomar conciencia de que sólo nuestra actitud comprometida y combativa, podrá operar un cambio drástico en esta perversa dinámica de abandono. El abuso de las navieras es un eslabón más de una larga cadena de humillaciones que merecen una respuesta ciudadana contundente.  La movilización para frenarla es una buena ocasión para despertar del letargo.

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