Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
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El Dardo de los Jueves
Ceuta, 20 de abril de 2006
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Estatuto Muerto
Juan Luis Aróstegui
El pulso que mantiene el PP con el partido mayoritario de la oposición, pleiteando la presidencia de la Comisión que debe elaborar el proyecto del futuro Estatuto de Comunidad Autónoma, ha sembrado inquietud y desazón. Es cierto que existe un plazo hecho público (el 30 de junio), aún sin expirar, y que mientras esto no suceda, no sería justo exigir responsabilidades. Todos los grupos políticos de la Asamblea se comprometieron a tener aprobado el Estatuto en esta fecha que, por otra parte, está muy al límite de las posibilidades de culminar su tramitación parlamentaria en la presente legislatura. Los vericuetos que siga la negociación, por extraños que puedan parecer, todavía se deben observar desde el respeto al derecho de cada formación política a establecer y desarrollar sur propias estrategias. Será en caso de constatarse el incumplimiento de un acuerdo tan trascendente para el futuro de esta Ciudad, cuando deba producirse un pronunciamiento taxativo de la ciudadanía, la imputación de responsabilidades a quien corresponda, y la movilización popular para conquistar un derecho que nos niegan de un modo cruel. Atendiendo a esta circunstancia, debía ser momento de espera paciente, aunque expectante. Y sin embargo, no es así. La incredulidad sigue creciendo. Cada vez se percibe con más nitidez que el proceso ha descarrilado definitivamente. Porque nadie entiende cómo es posible que una discusión sobre un asunto tan insignificante, que puede resolver el Presidente con suma facilidad, pueda bloquear el objetivo político más importante para Ceuta desde que se aprobó la Constitución. Semejante dislate no es posible. Al menos, no desde la lógica que imponen los discursos oficiales que pronuncian los partidos políticos y las instituciones implicadas. Existe desconfianza. Nos están mintiendo. Esta convicción generalizada es la que explica que este asunto haya vuelto con tanta intensidad al primer plano de la actualidad informativa. ¿Qué está pasando? No parece muy complicado comprender la realidad subyacente. La clave se encuentra en la visita del Presidente del Gobierno a Ceuta. Su silencio y la actitud servil hasta la nausea del Presidente de Ceuta, revelan con meridiana claridad el trasfondo de la cuestión. El Gobierno del PSOE no va aceptar, bajo ningún concepto, que Ceuta sea Comunidad Autónoma. La angustia que sufrió el Presidente del Gobierno para cumplir la promesa de visitar Ceuta tras los “sucesos de la valla”, sabiendo que incomodaba enormemente al régimen de Mohamed VI, demuestra hasta que punto ha quedado cubierto, con creces, el cupo de agravios tolerado por Marruecos. El PSOE es absolutamente incapaz de impulsar una iniciativa política abiertamente hostil a los intereses marroquíes. Tampoco habrá Estatuto de Autonomía para Ceuta en esta legislatura. Así lo dijo Zapatero con su silencio. Esto lo sabe perfectamente el Presidente de la Ciudad. Que si hubiera defendido con firmeza y dignidad los intereses del pueblo que representa, tendría que haber repelido esta nueva agresión con determinación y contundencia. Sin embargo, calló. Se prestó a la adulación empalagosa y el agasajo provinciano, obviando el menor signo de discordancia. Es su carácter. El Presidente de la Ciudad carece por completo de espíritu de lucha para afrontar situaciones difíciles. Se desenvuelve muy bien con el viento a favor; pero es una calamidad para ocupar la vanguardia cuando se trata de vencer resistencias y superar obstáculos de cierta envergadura. Su gesto más arriesgado será enviar una carta, pidiendo disculpas previamente, para comunicar su enfado ante los hechos producidos. Nuestro Presidente no tiene ganas de guerra. Por eso prefiere que este asunto, que él ya considera inviable, muera lentamente, pudiendo responsabilizar del fracaso a otros para que no se vea zarandeada su mayoría absoluta de encuesta. El futuro de Ceuta seguirá siendo rehén de su propio pasado por la voluntad culpable del PSOE y del PP.
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