Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.

Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves.







El Dardo de los Jueves
Ceuta, 22 de diciembre de 2005
 BLOGS
Malversación moral de fondos
Juan Luis Aróstegui
El de Ceuta es un Ayuntamiento singular. El reconocimiento de esta condición ha supuesto la dotación de un conjunto de instrumentos financieros que proporcionan unos ingresos excepcionales. El próximo ejercicio se recaudarán diecisiete mil millones de pesetas procedentes del IPSI (impuesto exclusivo de Ceuta y Melilla). El acceso al fondo de compensación interterritorial, la gestión de una parte considerable de los fondos europeos, y los convenios con distintos departamentos de la administración central; además de la fiscalidad ordinaria de todo ayuntamiento; terminan por configurar un cuadro general  de recursos disponibles envidiable. Cuarenta mil millones de pesetas anuales. El presupuesto municipal se convierte, así, en el instrumento más potente y eficaz para intervenir en la vida pública y resolver los problemas políticos,  sociales y económicos que inundan nuestra Ciudad.

Es cierto que el margen de discrecionalidad para ordenar el gasto público se reduce sensiblemente, una vez descontadas las cantidades precisas para atender las nóminas y otros gastos obligatorios. Pero este hecho no resta valor a la formidable capacidad operativa que supone la administración de los fondos municipales. Con una suma tan elevada de dinero se pueden, y se deben, hacer muchas cosas.

El sentido común induce a pensar que la elaboración del presupuesto debe estar inspirada en el orden de prioridades que se derive de un diagnóstico riguroso sobre las cuestiones que más preocupan al conjunto de la ciudadanía. En Ceuta este análisis es relativamente sencillo. La mera observación de los discursos de todos los partidos políticos y agentes sociales, pone de relieve una serie de coincidencias que despejan cualquier duda al respecto. La crisis económica y el paro, la cohesión social, el déficit de viviendas, el estrangulamiento que representa la travesía del estrecho, la falta de horizontes para la juventud, la escasez de dotaciones en las barriadas periféricas, la escasez de oferta educativa,  y el déficit de infraestructuras; con leves matices, son reconocidos unánimemente como los problemas más acuciantes de Ceuta en el inicio del año dos mil seis. Absolutamente todos ellos han experimentado una evolución negativa tras haber aplicado el presupuesto municipal del año dos mil cinco. La economía se ha ralentizado aún más, el paro ha crecido (un quince por ciento), la marginación social se ha agudizado, no se construyen viviendas sociales, la travesía del estrecho es más cara y más incómoda….

Una vez comprobada la inutilidad del presupuesto precedente para alcanzar con éxito los objetivos marcados, la lógica hubiera impuesto un cambio radical en la filosofía del que se pretende poner en marcha el próximo año. No ha sido así. El presupuesto que ha aprobado el Pleno de la Asamblea es idéntico al anterior, tiene los mismos fundamentos y reproduce los mismos errores y defectos. Se han limitado a efectuar una simple revisión aritmética ocasionada por el IPC, y algunas acomodaciones por circunstancias sobrevenidas.

¿A que se debe esta aparente incongruencia? La respuesta es obvia. El PP antepone su interés particular al interés colectivo. Se aplica así mismo la receta del buen comerciante. “Cuando un negocio funciona, no limpies ni el polvo”. A ellos el negocio les funciona magníficamente. Han ganado las elecciones con una mayoría aplastante y disfrutan de un enorme pesebre que les llega para satisfacer las aspiraciones personales de sus dirigentes (y de quienes los sostienen) ya sean éstas económicas, de poder, de influencia o de vanidad. No ven motivo para introducir modificaciones, pues no en vano todo lo han conseguido con un modelo de presupuesto que, alejado por completo del sufrimiento de los ciudadanos, está concebido para financiar una colosal campaña electoral permanente. Es un triste remedo del modo de actuar de los caciques franquistas. Nos han retrotraído a la España de “charanga y pandereta”. La estrategia descansa sobre tres bases. Crear un red clientelar lo mas extensa posible, tejida a base de subvenciones, ayudas, limosnas y contrataciones. La proliferación de irrelevantes actos sociales de toda índole en los que siempre aparece el Presidente sonriente junto a niños, ancianos, deportistas, amas de casa, enfermos, etc. Y, por supuesto, un férreo control de los medios de comunicación para tergiversar la verdad, acallar la contestación y sobredimensionar los hechos más nimios, dándoles el rango de auténticos acontecimientos. Incluyendo la televisión pública (buque insignia de la manipulación informativa), se dedican a este menester aproximadamente seiscientos millones anuales.

El resultado es un presupuesto que provoca vergüenza ajena. No existe la menor conexión entre los graves problemas de Ceuta  y los presupuestos del PP. Despilfarrar esta inmensa cantidad de dinero en perpetuar al PP en el poder, en una Ciudad con tan importantes carencias, solo se puede calificar como una malversación moral de fondos públicos.

El Presidente, para justificar su presupuesto, ha recurrido a la técnica del porcentaje. Sólo ha hablado de porcentajes. Es una forma como otra cualquiera de mentir, porque un porcentaje es una referencia que depende de la base sobre la que se aplica. Ilustremos esta afirmación con algunos datos. Argumenta el Gobierno que la partida para becas ha aumentado en un veinte por ciento. Lleva razón. Eso significa que, ahora, se destinarán ochenta y cinco millones de pesetas. Lo que no dice es que el mismo presupuesto contempla más de cien millones para “alumbrado ornamental”. Aducen ufanos que han aumentado la cantidad de Acción Social en un cincuenta por ciento. Correcto. Pero callan que queda establecida en ciento diez millones, o sea, cincuenta menos que lo que regalarán al club de fútbol profesional. Así podríamos seguir indefinidamente. Siempre lo superfluo prevalece sobre lo necesario. No corre mejor suerte el capítulo de inversiones. Al margen de la previsión abstracta “para barriadas” (que terminará en muebles para los despachos de los consejeros, como ya ocurrió); y de los ajustes de deudas pendientes, la única inversión digna de reseñar es la Manzana del Revellín, que consiste en colaborar a que una empresa privada pegue un pelotazo urbanístico mediante la ejecución de una obra que el Tribunal Superior de la Junta de Andalucía ha declarado ilegal en dos ocasiones. Patético.

Tras la aprobación de los presupuestos, y como si pretendiera ratificar de manera inapelable cuanto hemos apuntado, el Presidente se ha marchado de viaje oficial a Kosovo. Es la última estupidez. ¿Qué pinta el Alcalde de Ceuta en Kosovo? Evidentemente, nada. Salvo buscar los votos de los familiares de los soldados allí desplazados explotando el sentimentalismo propio de la Navidad. Los escrúpulos han dejado de ser una barrera. ¿Quién paga este viaje de interés exclusivamente electoral del Presidente? Todos los contribuyentes. Sería bastante más productivo invertir ese dinero, por ejemplo, en becar a algunos de los centenares de jóvenes talentos ceutíes que no pueden costearse una carrera universitaria por falta de medios. Pero es inútil apelar a la conciencia, seguirán fieles a su máxima: “Todo por el voto”.

El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.