Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
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El Dardo de los Jueves
Ceuta, 21 de julio de 2005
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Extenuado e Insensible
Juan Luis Aróstegui
El Gobierno de la Ciudad pierde fuelle a un ritmo vertiginoso. Lastrado por sus conflictos internos, y debilitado por el acoso y las zancadillas del Gobierno de la Nación, presenta evidentes síntomas de extenuación. El crédito acumulado por el Presidente a base promesas, comienza a evaporarse a base de incumplimientos. El dinero ya no es abundante. Donde no hay harina, todo es mohína. Los empresarios se sienten engañados, y lo hacen cada vez más patente. Los centenares de afiliados de conveniencia del PP, que han visto defraudadas sus expectativas, se han convertido en auténticos azotes del Gobierno, y despotrican de él en voz baja, pero con saña, por todos los rincones (es lo previsible cuando se impulsa el crecimiento de un partido político mediante buscadores de prebendas y favores).Los miles de ciudadanos que han recibido la cariñosa palmadita presidencial en la espalda, como muestra de comprensión de su problema y esperanza de solución, sufren el desencanto de comprobar que tras el afectuoso gesto sólo había la nada. La ciudadanía está descubriendo que las buenas palabras no sirven. Que simpatía y eficacia no son vocablos sinónimos. Todas estas circunstancias van generando un ambiente de descomposición que se percibe en la calle, y que de algún modo también llega a los despachos. Cunde el desconcierto y aflora el nerviosismo. Da la impresión de que la autoridad moral del Presidente frente a sus conmilitones, se resquebraja por momentos. Y esta falta de respeto, deviene en una dinámica de descontrol, en la que cada cual actúa según sus propios dictados, con atrevimiento y petulancia. Los sectores más reaccionarios del PP están imponiendo sus criterios, alterando fatídicamente el orden jerárquico de valores y prioridades. De la sensibilidad social ya no queda el menor vestigio.Esta situación queda reflejada, con notable precisión pedagógica, en una edición muy reciente del diario "El Faro". Por un lado aparecía en portada, con toda la riqueza tipográfica posible, el desesperado intento del Gobierno de justificarse a sí mismo, por el escándalo que supone ampliar la indecente nómina de cargos públicos. En páginas interiores, en la modesta sección de cartas al director, una ciudadana expresaba su angustia ante la negativa del Gobierno a subvencionarle el transporte para asistir a una clínica a recibir un tratamiento contra un cáncer, a pesar de ser un compromiso explícito del Presidente. Revelador contraste. El PP pretende convencer a la opinión pública de que es razonable mantener en nómina a sesenta cargos políticos para gobernar una Ciudad de setenta y cinco mil habitantes (dicen cuarenta y tres, porque hábilmente han omitido todos los cargos de empresas municipales). El único argumento posible es compararse con el corrupto régimen del GIL. Pero este es un juego dialéctico tramposo e inútil. El esperpento no es referente. Es absurdo pensar que el volumen de gestión del Ayuntamiento de Ceuta requiere a sesenta personas marcando directrices políticas. Lo único cierto es que la institución se ha transformado en un abrevadero de fondos públicos al que acuden los mercenarios del partido a cobrarse los servicios prestados. Es inmoral transigir con esta perversión. Porque ese dinero que se llevan injustamente, impide que se puedan atender auténticas necesidades, como por ejemplo, ayudar a una conciudadana a superar una grave enfermedad.Un prestigioso catedrático de derecho, exponía con brillantez, que todo Gobierno debería actuar partiendo de la premisa de que siempre está en minoría. La mayoría electoral nunca coincide con la mayoría social. Ni siquiera en los casos de victorias aplastantes. El PP en Ceuta obtuvo veinte mil votos, pero hay más de treinta y cinco mil personas que no lo han votado. Están en minoría.El PP está obligado a comprender que la inmensa mayoría de esta Ciudad preferimos que nuestros impuestos sean utilizados para socorrer a una mujer que lucha contra el dolor y el sufrimiento, antes que ver cómo los consume una desmelenada cuadrilla de improductivos, cobrando sueldos millonarios, organizando lujosos saraos y provincianas cuchipandas, y autopromocionándose por todos los modos y medios habidos y por haber.El Presidente de la Ciudad debería aceptar que el Gobierno se le va de las manos. Detenerse y reflexionar. Elegir un reducido equipo de trabajo, integrado por personas preparadas, competentes y honradas; y desmantelar este monstruoso, nocivo y costoso sindicato de intereses particulares en que han convertido el Gobierno de la Ciudad. Mandarlos a todos a casa. Y recuperar la sensibilidad social que en una Ciudad como la nuestra no podemos perder bajo ningún pretexto.
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