Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
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El Dardo de los Jueves
Ceuta, 28 de julio de 2005
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El anuncio
Juan Luis Aróstegui
"El País", diario de mayor tirada de España; soporte mediático, inspirador político y referente ideológico del PSOE, y por ende del Gobierno de la Nación; ha publicado a modo de anuncio de considerables proporciones (una página completa), un manifiesto suscrito por intelectuales marroquíes, en el que se dejaba patente, de una manera rotunda y enfática, la condición de colonia de Ceuta y de Melilla.Estamos acostumbrados a ser maltratados, insultados y agredidos por un medio de comunicación radicalmente hostil con Ceuta.La defensa acérrima de los intereses del corrupto régimen marroquí, auspiciada por la célula de pensamiento dirigida intelectualmente, entre otros, por Felipe González, Juan Luis Cebrián y Máximo Cajal, deviene, lógicamente, en un ataque sistemático a la españolidad de Ceuta. Aún quedan ingenuos o cínicos (más esto segundo), que se niegan a aceptar que Marruecos pretende robar Ceuta y Melilla a España, que trabaja denodadamente para ello en todo los ámbitos y direcciones, que cuenta con notables apoyos internacionales, y desgraciadamente, con demasiados aliados traidores en el interior de nuestro país. El grupo PRISA es uno de ellos. Quien amenaza la integridad territorial de España, aunque sea por métodos pacíficos, es un enemigo declarado. Nadie termina de explicar cómo es posible preconizar como elemento clave la política exterior española, y del futuro de Ceuta, la amistad con un país que cuenta entre sus objetivos prioritarios con apoderarse de las dos ciudades españolas. Otra cosa bien distinta es el establecimiento de un marco de relaciones basado en el respeto mutuo y la obligada colaboración que deben practicar países fronterizos; pero la amistad se sitúa en un plano superior, que implica compartir anhelos, lealtad recíproca y comunión de intereses, imposible con quien te quiere expoliar, salvo que ya exista un acuerdo tácito a largo plazo para solucionar el "problema" (así nos suele llamar El País en sus editoriales).En este contexto es perfectamente comprensible la aparición en El País de este manifiesto, a pesar de vulnerar un principio constitucional básico. La empresa editora podría justificar su posición apelando al carácter publicitario del comunicado, por ser práctica habitual la exención de responsabilidades en relación con el contenido de los mensajes contratados en esta sección. Sin embargo existe un precedente muy próximo en el tiempo que desbarata este débil argumento. No hace muchas semanas, una extraña asociación publicó en el mismo diario un anuncio en el que se podía leer una diatriba feroz contra la homosexualidad. La respuesta no se hizo esperar. Los colectivos que defienden los derechos de los homosexuales, así como un número importante de asociaciones y partidos políticos, se revolvieron con extraordinaria virulencia para combatir la publicación de un comunicado que atentaba contra los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución. El enorme revuelo dio sus frutos. El País pidió disculpas, explicó que se debía a un fallo en los mecanismos de control y que, efectivamente, "no todo es susceptible de ser anunciado". Existen límites éticos y legales que no se pueden rebasar.Queda meridianamente claro que "El País" ha publicado este manifiesto de manera absolutamente consciente y meditada, sabiendo el daño que estaba infligiendo a Ceuta y Melilla. Quizá por este motivo provoca una desazón tan profunda, comprobar la ausencia de reacción ante un hecho de una gravedad incuestionable. Ya ni siquiera nos ofendemos. Porque Ceuta se debería haber movilizado y articulado una respuesta contundente y multidimensional, acorde con la magnitud de la agresión (no tanto por la autoría del escrito como por su privilegiada proyección mediática). Y nos hemos callado. Estamos perdiendo el orgullo y la dignidad.Los dos grandes partidos nacionales, PSOE y PP, que mancomunadamente difunden la idea de que sólo ellos pueden defender los intereses de Ceuta, al tratarse de una "cuestión de estado"; no han desplegado la menor iniciativa para contrarrestar la ofensa. Ni una nota de prensa. Ni una queja ante el Grupo editorial. Ni un movimiento diplomático. Ni una acción parlamentaria. Asentimiento culpable. Complicidad vergonzante. Silencio elocuente.El Gobierno de la Ciudad, por su parte, ha dado muestras de una deprimente falta de coraje. La institución que representa al pueblo de Ceuta, y que tiene como una de sus funciones esenciales la protección de nuestras señas de identidad, ha permanecido muda, doblegada y humillada, demostrando que ha renunciado a luchar por el futuro de Ceuta, y que se ha acomodado al discurso de que "Ceuta caerá como fruta madura, así que a lo máximo que podemos aspirar es a vivir bien en el aspecto material, hasta que se cedan Ceuta y Melilla, o bien todos los ceutíes nos acabemos marchando aburridos y asqueados (un par de generaciones más)".Eso sí, el Presidente, disciplinado y ejemplar militante del PP, se ha ocupado de hacer unas rutinarias, insulsas e inofensivas declaraciones para consumo doméstico en los medios locales, que evidentemente nadie ha leído en ninguna otra parte, cuya verdadera intención no era responder al comunicado, sino convencer a los ceutíes de que él se siente muy preocupado, y lo voten en las próximas elecciones, porque eso es lo único que les importa. Si seguimos encomendando la defensa de los intereses de Ceuta al PSOE o al PP, estamos muertos.
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