Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.

Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves.







El Dardo de los Jueves
Ceuta, 16 de junio de 2005
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Se agotan las excusas
Juan Luis Aróstegui
El PSOE goza de una merecida fama de partido político traidor a los intereses de Ceuta. El pueblo de Ceuta, de modo inmensamente mayoritario, interiorizó esta convicción en el primer periodo de Gobierno del PSOE, con Felipe González como Presidente. Durante aquellas legislaturas, de infausta memoria, los ceutíes nos sentimos ignorados, postergados, ofendidos, despreciados y humillados. El origen de tan injusto comportamiento se encuentra en la indisimulada y beligerante vocación pro marroquí del núcleo dirigente del PSOE. El hecho de alinearse incondicionalmente con el régimen de Hassan II, conllevaba, automáticamente, atentar contra Ceuta. La más clara expresión de aquella ignominiosa política fue la vergonzante posición del PSOE en relación con la lucha autonómica. Cuando toda la ciudad, al unísono, abrazaba una causa justa de enorme trascendencia para su futuro. Cuando estaba en liza la propia dignidad de los ceutíes como pueblo. Cuando las calles e instituciones eran testigos de una gigantesca movilización sin parangón por estos lares.

Cuando los ceutíes latíamos con un solo corazón. Cuando todo aquello sucedía, el PSOE, subordinado a los intereses de Marruecos, se escondía cobardemente bajo el caparazón de su mayoría en el Congreso, para despojar a Ceuta sus derechos constitucionales. Sólo la insoportable presión ejercida por los ceutíes, y la debilidad de aquel Gobierno vapuleado por la corrupción, consiguieron vencer parcialmente su voluntad, accediendo a aprobar el remedo de Estatuto que aceptaba el régimen marroquí. Pero el estigma de la traición ya había quedado grabado de manera indeleble en la conciencia de la sociedad ceutí.

Con todo este equipaje en el recuerdo, el PSOE abordaba como principal reto en esta segunda oportunidad, demostrar que su política con respecto Ceuta había experimentado un giro radical. El destino, irónico y caprichoso, mediante una decisión del propio Gobierno, ha focalizado el debate político sobre el desarrollo autonómico, convirtiéndolo en un reeditado examen concluyente. El PSOE es consciente de que otro fiasco podría ser definitivo. Esta atrapado por sí mismo. No quiere modificar el Estatuto de Ceuta para convertirnos en Comunidad Autónoma; pero no es capaz de explicar cómo va a negar a Ceuta lo que impulsa y promueve con entusiasmo en los demás territorios. Ante esta difícil tesitura, han optado por urdir una trama dilatoria disfrazada con un discurso cínico y falaz. Aprobaron en el Pleno de la Asamblea la tramitación del Estatuto según la Disposición Transitoria Quinta, para redimirse públicamente de sus pecados; con la verdadera intención de torpedear posteriormente el cumplimiento de dicho acuerdo. No puede haber otra explicación racional al hecho de que transcurrido tanto tiempo aún no han hayan hecho pública su propuesta de Estatuto. Sencillamente, no la tienen. Su único objetivo es reventar el proceso. Todos los indicios apuntan en esta dirección. Entre otras razones, porque si algo ha quedado meridianamente claro, es que la tendencia pro marroquí del PSOE no sólo no se ha atenuado, sino que está ostentosamente reforzada. La traición al pueblo saharaui (y con ella a toda la izquierda) y la repugnante sumisión ante todas las tropelías de régimen dictatorial de Mohamed VI, (encarcelamiento de periodistas o expulsión de diputados españoles) son pruebas irrefutables de ello.

El PSOE había depositado sus expectativas de hacer fracasar esta nueva tentativa autonómica sobre dos cuestiones básicas (además de una larga serie de declaraciones enredosas, confusas y ridículas). Por un lado, que el potencial conflicto por las reivindicaciones musulmanas desorbitadas, les sirviera de coartada para alegar falta de consenso. Error. El planteamiento de UDCE hecho público recientemente ha arruinado este primer intento. La posición asumida por el primer partido de la oposición ha sido impecable. Su propuesta de Estatuto es equilibrada, realista, adecuada a las necesidades y razonablemente ambiciosa. Como todas, sujeta a discusión; pero es un documento de gran valor que despeja dudas y aplaca inquietudes, dejando vía libre a un futuro de esperanza. La segunda baza que se reservan, es desempolvar el viejo argumento de orden técnico-jurídico ideado a mediados de los años ochenta para eludir responsabilidades, según el cual Ceuta sólo puede ser Comunidad Autónoma conservando el Ayuntamiento como institución independiente. La conclusión es que como mantener dos administraciones simultáneas es absurdo, no tiene sentido crear la Comunidad Autónoma. Este posicionamiento ya fue rebatido con contundencia y brillantez en los albores de la lucha autonómica por prestigiosos profesores en la materia. Volverán a la carga. Volverán a encallar. Porque la máxima autoridad española en derecho administrativo avala la aplicación de la Transitoria Quinta en los términos en que se piensa desarrollar. Al PSOE se le están agotando las excusas. Los plazos se consumen. Se tendrán que pronunciar. O con Ceuta, o contumazmente contra Ceuta.

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