Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
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El Dardo de los Jueves
Ceuta, 26 de mayo de 2005
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Victimas del voto útil
Juan Luis Aróstegui
En principio, las elecciones democráticas se basan en un mecanismo tan sencillo como eficaz: cada ciudadano vota a la opción política con la que se identifica, y la mayoría gobierna para todos. Sin embargo, la práctica ha ido modificando sustancialmente esta regla elemental, de tal suerte que en demasiadas ocasiones el voto no responde a un impulso positivo promovido por una concomitancia ideológica o programática; sino que se convierte en un instrumento de especulación intelectual de carácter netamente destructivo. En la actualidad, la mayoría del cuerpo electoral vota en contra de algo. Esto explica el afianzamiento del bipartidismo, que es la castración de la libertad (no es creíble que el 90% de los habitantes de un país, de extraordinaria pluralidad y riqueza cultural, se dividan en dos únicas formas de pensar). Los ciudadanos que se reclaman de la izquierda son conscientes de que el PSOE no encarna su forma de pensar, pero lo votan "para que no gane el PP". Del mismo modo, quienes se sitúan en el centro saben que el PP dista mucho de representar sus ideales, pero lo votan "para que no gane la izquierda". Nadie se ocupa de combatir con la seriedad requerida esta grave enfermedad del sistema, porque los que podrían hacerlo son, precisamente, sus máximos beneficiarios. Y así, reincidiendo impenitentemente, se ha ido configurando un modelo de representación política alejado de los sentimientos de la sociedad. El ciudadano, único protagonista de la democracia, no se reconoce como tal. Se ha perdido el entusiasmo y la pasión, transmutados en indiferencia y escepticismo. Cuando llega la hora de votar, cada uno piensa en el mal menor, no en el bien mayor. Este es el origen de expresiones letales para el espíritu democrático tales como "voto útil", o "votar con la pinza en la nariz", que inspiran y sustentan teorías, análisis y estrategias por doquier.El horizonte electoral de nuestra Ciudad se presenta como un perfecto paradigma de esta manera de proceder. El mandato municipal ha traspasado su meridiano. Comienzan las conjeturas. La enorme mayoría absoluta del PP ha sido un fracaso. Así lo reconocen propios y extraños, corroborando que las estructuras partidarias de nuestro país no están preparadas para digerir mayorías absolutas. La inexistencia de contrapesos, desata los instintos más primarios y menos nobles de los militantes, que se lanzan sobre las prebendas del poder como auténticos lobos. La vanidad y el exceso de confianza hacen el resto. Se desprecia la voz del pueblo, y sólo se oyen los halagos, perdiendo la sintonía con las demandas ciudadanas. Es exactamente lo que le ha ocurrido a este Gobierno del PP. Y a pesar de todo ello, están tranquilos, confiados y seguros de revalidar sus resultados electorales. Parece incongruente; pero no lo es siguiendo la lógica del voto útil. Desmenucemos el razonamiento que hace el PP. La mayor preocupación de amplios sectores de la ciudadanía en las próximas elecciones es el más que previsible aumento de concejales de los partidos musulmanes, y la consecuente multiplicación de su influencia, teniendo en cuenta que es prácticamente segura la articulación de una candidatura musulmana única. La política del PSOE, tanto a nivel nacional como local, ha llevado al ánimo de los votantes que este partido está dispuestos a pactar con cualquier fuerza política para desbancar al PP. Es decir, el PSOE terminará pactando con los partidos musulmanes sin salen las cuentas. Al PSPC no se le otorgan posibilidades porque se piensa que con su vitola de perdedor en dos elecciones es irrecuperable. Conclusión: se votará al PP para evitar que gobiernen los musulmanes. De este modo, los escándalos, errores, negligencias, displicencias, incompetencias y disparates que han jalonado este periodo de gobierno, quedarán absorbidos, asumidos y ratificados por el electorado. Estaremos avalando la podredumbre de nuestra institución en aras al "voto útil"; aunque después, durante cuatro años, y cuando ya no tiene remedio, sigamos protestando lastimeramente, victimas de nuestra merecida frustración.Pero este diabólico proceso, se puede detener con suma facilidad. Basta con devolver al sistema democrático su marchito esplendor, recuperando su primigenia razón de ser: el respeto a la libre voluntad del pueblo. Para ello, es suficiente con que cada ciudadano vote en conciencia conforme a sus convicciones. Tan simple, y a la vez tan complicado.
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