Juan Luis Aróstegui Ruiz es Licenciado en Económicas. Director del IES Puertas del Campo, Secretario General de la Unión Provincial de Comisiones Obreras en Ceuta (CCOO) y Fundador del Partido Socialista del Pueblo de Ceuta (PSPC) del que actualmente es Coordinador de Política Municipal. Fue concejal y diputado de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta entre 1.987 y 1.999, ostentando el cargo de Concejal de Economía y Hacienda entre Octubre de 1.988 y Mayo de 1991 en el Gobierno de PSOE-PSPC-CDS.
Columnista semanal de "El Faro de Ceuta" desde el año 2.001, con una sección titulada "El Dardo de los Jueves", donde da su visión sobre temas políticos y socialres, de actualidad o con repercusión en nuestra Ciudad. En el año 2.002 publicó un libro "Ceuta, a corazón abierto", en el cual se mostraba una selección de esos escritos publicados cada Jueves. |
|
|
|
El Dardo de los Jueves
Ceuta, 24 de marzo de 2005
BLOGS
Las contratas y la crisis
Juan Luis Aróstegui
El concierto con empresas privadas, ha sido un modelo de prestación de servicios públicos muy polémico desde su origen. No existen argumentos convincentes que lo justifiquen.Lo más lógico es que cada administración organice los elementos materiales y recursos humanos, del modo más óptimo y eficiente posible, en orden a prestar los servicios que son de su competencia. ¿Por qué ceder esta función a la iniciativa privada? En teoría, el fundamento de esta decisión reside en que se trata de un procedimiento más cómodo, flexible y, sobre todo, económico. En la práctica han sido otras razones menos nobles las que han propiciado su desmesurada proliferación. Este tipo de contratos, de larga duración y cantidades muy respetables, se convierten con suma facilidad en un excelente instrumento para favorecer operaciones corruptas absolutamente impunes. Dejaremos al margen esta vertiente de la cuestión.El hecho es que encontramos un volumen cada vez mayor de servicios públicos prestados por empresas privadas. La consecuencia inevitable es un progresivo deterioro de la calidad de dichas prestaciones. Empresa y administración formalizan su vinculación a través de un contrato, cuya resolución es tan compleja y costosa, que condena a la institución a agotar su vigencia, independientemente del grado de cumplimiento de las clausulas previstas y del nivel de satisfacción que genere en la población. Las sanciones carecen de capacidad disuasoria, y cualquier alteración de las condiciones iniciales, implica un coste adicional negociado por la empresa desde una posición de ventaja. Es una perogrullada recordar que la razón de ser de las empresas es la obtención del máximo beneficio. Por ello, y una vez que el canon que percibe la empresa adjudicataria queda establecido, la única forma que ésta tiene de ampliar su margen operacional es reduciendo costes, lo que equivale a perjudicar la calidad del servicio que gestiona.En nuestra Ciudad se está produciendo, además, un hecho que abunda en lo negativo de esta corriente privatizadora, que cada vez ocupa mayores cuotas de actividad económica. Las contratas están siendo absorbidas por los principales grupos empresariales de implantación nacional, mientras que las empresas locales quedan paulatinamente excluidas de este ámbito funcional. Esta circunstancia refuerza la tendencia al debilitamiento del tejido empresarial que se viene observando. En la construcción, casi todo el peso del sector recae en los grandes colosos, sin presencia física en Ceuta, que subcontratan compulsivamente sin asumir riesgo alguno.Las empresas más importantes del comercio ya se administran desde lugares remotos. Lo mismo sucede, ahora, con la inmensa mayoría de las contratas públicas. La sustitución de empresas ceutíes por otras de carácter nacional, sin arraigo, ocasiona un impacto enormemente pernicioso en tres direcciones: Una. Los beneficios empresariales generados en Ceuta, en lugar de permanecer en la Ciudad, se reenvían a la península. La exportación masiva de éstos, reduce ostensiblemente la capacidad de inversión, limitando drásticamente las posibilidades de reactivación y expansión de la economía local; al mismo tiempo que constituye otra fuga de rentas, que acelera el empobrecimiento del sistema en su conjunto. Dos. La escasa sensibilidad demostrada por estos grandes emporios, deshumanizados de manera exacerbada, es fuente de constantes conflictos con trabajadores y usuarios. Tres. La inexistencia de compromiso con Ceuta, impide que sus decisiones estén en consonancia con las directrices de una política económica orientada según los intereses generales de la Ciudad. En cuanto las cosas van mal, vuelan. Sólo respiran a través de las cuentas de resultados.Estamos ante un problema político que puede llegar a ser muy serio. Es urgente reflexionar y actuar. Están desapareciendo los empresarios de Ceuta. Y los pocos que quedan, desempeñan un papel residual, casi testimonial. Esta pérdida de protagonismo se transforma en un vector que amplifica la magnitud de la crisis. Es muy complicado que una estrategia de reactivación surta efectos, si la política empresarial depende de centros de decisión desplazados de la Ciudad, que prescinden por completo de cualquier concomitancia con los sentimientos presentes y futuros de este pueblo.
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.
|