Daniel Vicente Muñoz es redactor de Deportes de El Faro de Ceuta.

Inició su andadura periodística en el diario El Pueblo de Ceuta, cuando todavía cursaba estudios de Bachillerato, y donde llevó a cabo distintas colaboraciones en el área de Deportes, en particular sobre baloncesto. Tras esta primera experiencia laboral, fichó por el diario decano de la ciudad, donde actualmente trabaja como redactor deportivo y en que cuenta con una columna propia, titulada Con comentarios.

Dani compagina su actividad periodística con dos grandes aficiones, la lectura y el cine. De su inquietud por la literatura nace El salto de la hormiga, obra publicada por Librería Tótem en un obra que compende los primeros premios y los mejores relatos de su PRIMER CERTAMEN DE RELATO CORTO.

Y de su otra gran afición, el cine, nace esta página, de la cual, todos los que le conocemos, esperamos mucho y bueno.







El Legado del Super8
Ceuta, 2 de marzo de 2005
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Constantine: El cine de acción no tiene por qué estar reñido con la calidad
Dani Vicente
El cine comercial no tiene por qué dar siempre malos resultados. Constantine es un ejemplo. Kenau Reeves, mundialmente conocido por su interpretación del poderoso Neo en la saga Matrix, vuelve a lucir traje para meterse en la piel de John Constantine, un tipo cuyo don (que nunca deseó) radica en reconocer a los ángeles y demonios híbridos que pululan por un mundo en donde Dios y Lucifer se encuentran en pleno enfrentamiento por llevarse a su bando el mayor número posible de almas, utilizando a sus secuaces para tal fin.

Es ahí en donde entra el juego el papel del protagonista, ya que en ese duelo entre el bien y mal hay unas reglas que han de ser respetadas, y Constantine se encarga de ello, indiferentemente de tomar partido por buenos o malos, aunque son estos, claro está, los más empeñados en liarla, colgándose entonces Reeves la indumentaria de exorcista para hacer uso al mismo tiempo de la Biblia y los puños y llevar así a cabo su labor.

Eso sí, Constantine no se dedica a expulsar diablos o pararle los pies a ángeles para quedar bien delante de nadie. Nos encontramos ante el típico antihéroe, bebedor empedernido e inseparable de sus cajetillas de cigarros que le aportan la interminable dosis de humo diaria. Su único propósito es intentar que sus pecados sean perdonados para no acabar con sus huesos en el Infierno (en donde le esperan muchos, como matiza él mismo en el filme), aunque los métodos de los que haga uso no sean precisamente ejemplares.

Pero en el tormentoso camino de John Constantine se cruzará la detective Angela Dobson (Rachel Weisz), que trata de encontrar la forma de explicar la extraña muerte, aparentemente en suicidio, de su hermana gemela Isabel, viéndose así ambos enfrascados en una peligrosa aventura en donde el futuro del planeta se pondrá en peligro.

Por tanto nos encontramos con un largometraje que, aunque parezca la típica superproducción llegada desde tierras estadounidenses vacía de contenido y formas, presenta una trama muy interesante, que nos vuelve a traer el sabor la eterna lucha entre la luz y la oscuridad que ya nos hizo ver en 1998 Greg Spence con su Ángeles y Demonios, con el gran Christopher Walken en el papel del arcángel Gabriel.

El hilo argumental, aunque al principio sea algo confuso, se va explicando de forma acertada conforme van pasando los minutos, y uno se va enterando de quién es Constantine, a qué se dedica y por qué, todo rodeado por unos efectos especiales simplemente impresionantes y que no dejarán a nadie descontento.

Keanu Reeves hace de Keanu Reeves, con su habitual falta de expresión facial, acompañado por una Rachel Weisz (La Momia, Enemigo a las Puertas) que cumple en un filme que tampoco exige mucho esfuerzo a sus intérpretes, aunque sí destaque en ese aspecto Peter Stormare, cuya aportación, aunque sean unos breves minutos en un papel que es mejor no desvelar, resalta su calidad camaleónica como actor.

El director Francis Lawrence, dedicado sobre todo a vídeos para estrellas de la música (por ejemplo Will Smith con su Black Suits Coming, dirigido a la película Men in Black II y que es uno de los más caros de la historia), merece más que un aprobado con este Constantine. Aunque su filme no vaya a pasar a la historia de lo más selecto del séptimo arte, al menos entretiene por su acción bien elaborada y por su temática atractiva y sobrecogedora gracias a su inevitable trasfondo religioso, algo no muy fácil vista las auténticas chapuzas que suele mostrar últimamente la gran pantalla para disgusto del personal y de sus bolsillos.

Dirección: Francis Lawrence.País: USA.Año: 2005.Duración: 120 min.Género: Thriller sobrenatural.Interpretación: Keanu Reeves (John Constantine), Rachel Weisz (Angela Dodson/Isabel Dodson), Shia LaBeouf (Chas), Tilda Swinton (Gabriel), Djimon Hounsou (Medianoche), Max Baker (Beeman), Pruitt Taylor Vince (Padre Hennessy), Gavin Rossdale (Balthazar), Peter Stormare (Satán), Jesse Ramirez (Carroñero), Jose Zuniga (Weiss).Guión: Kevin Brodbin y Frank Capello; basado en un argumento de Kevin Brodbin, sobre los personajes de las novelas gráficas "Hellblazer" de DC Comics/Vertigo.Producción: Lauren Shuler Donner, Benjamin Melniker, Michael E. Uslan, Erwin Stoff, Lorenzo di Bonaventura y Akiva Goldsman.Música: Brian Tyler y Klaus Badelt.Fotografía: Philippe Rousselot.Montaje: Wayne Wahrman.Diseño de producción: Naomi Shohan.Dirección artística: David Lazan.Vestuario: Louise Frogley.

Puntuación (sobre 10): 7
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