Daniel Vicente Muñoz es redactor de Deportes de El Faro de Ceuta.
Inició su andadura periodística en el diario El Pueblo de Ceuta, cuando todavía cursaba estudios de Bachillerato, y donde llevó a cabo distintas colaboraciones en el área de Deportes, en particular sobre baloncesto. Tras esta primera experiencia laboral, fichó por el diario decano de la ciudad, donde actualmente trabaja como redactor deportivo y en que cuenta con una columna propia, titulada Con comentarios. Dani compagina su actividad periodística con dos grandes aficiones, la lectura y el cine. De su inquietud por la literatura nace El salto de la hormiga, obra publicada por Librería Tótem en un obra que compende los primeros premios y los mejores relatos de su PRIMER CERTAMEN DE RELATO CORTO. Y de su otra gran afición, el cine, nace esta página, de la cual, todos los que le conocemos, esperamos mucho y bueno. |
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El Legado del Super8
Ceuta, 18 de enero de 2005
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Alejandro Magno (Alexander): A la altura de un grande de la historia
Dani Vicente
Atreverse a llevar a la gran pantalla la vida y obras de uno de los personajes más importantes de la historia como es el conquistador Alejandro Magno no es fácil. Sólo un gigante del cine como Oliver Stone (Un Domingo Cualquiera, Asesinos Natos) podría llevar a cabo tan ardua tarea con éxito. Apoyado por un reparto más que aceptable, con un Colin Farell (Alejandro) correcto aunque sin llegar a realizar el papel de su vida, un Val Kilmer (Filipo) que reaparece de una forma digna, una Angelina Jolie (Olimpia) que aporta la brillantez interpretativa del filme y por último y no menos importante, un Anthony Hopkins (Ptolomeo) como convincente narrador de la historia, la película se presenta muy interesante para todos los amantes de lo antiguo. Eso sí, los que se esperen un largometraje siguiendo la línea deTroya, es decir, con lucimientos de 'cachas' al aire y a Alejandro Magno con espectaculares movimientos en el campo de batalla al estilo Matrix, se verán defraudados. En Alejandro, Oliver Stone se centra mucho más en el personaje que en lo que le rodea, desmitificando quizás la figura del que ha sido uno de los estrategas (o el estratega) más 'afortunado' (en el filme se insiste en la frase 'la fortuna favorece a los audaces') de la historia y que llegó a tener bajo su dominio la práctica totalidad (un 90% se dice) del mundo conocido por entonces.Que nadie se equivoque. Batallas, haberlas las hay, y de una calidad espectacular (especialmente la última), pero son dos, contadas, y no suponen ni mucho menos el epicentro de la película. Habrá quien alce la voz y proteste al comprobar que en la película de un guerrero apenas haya guerras, pero es digno de agradecer por parte del director que el Alejandro humano, por decirlo de alguna forma, sus ambiciones, sus sentimientos, sus preocupaciones y frustraciones, se conviertan en el eje sobre el que rote el filme. Las batallas dialécticas toman por tanto el protagonismo, con Alejandro luchando a lo largo de la película por escapar de la influencia de su manipuladora madre, Olimpia, y de su intento de engrandecer la gloria que ya dejó asentada su padre, Filipo, también un gran guerrero. A esto hay que añadirle el atrevimiento de presentarnos por parte del director a un héroe bisexual, enamorado de su general Hefestión (Jared Leto), aunque haya que tener en cuenta que el concepto que se tenía en el mundo griego de la sexualidad era totalmente diferente al nuestro, no estando mal visto que dos hombres mostrasen su aprecio con amor, limitándose por tanto Stone a reflejar este hecho inherente.Sin embargo, entre tanto vestuario exquisito, buena elección de paisajes, efectos especiales que tienen en la presentación de Babilona su punto fuerte y una música que viene garantizada por palabras mayores como es Vangelis (Blade Runner, Carros de Fuego), quizás la excesiva duración del filme pueda echar para atrás al espectador que quiera simplemente disfrutar de un buen rato viendo una película sin tener que estar sentado en la misma butaca cerca de tres horas. El final se hace muy lento, haciéndose esperar demasiado lo que es inevitable, por lo que la emoción del desenlace es algo casi inexistente.Pero sería injusto que una película notablemente presentada se viese muy influenciada negativamente porque los minutos se alarguen más de la cuenta. Alejandro merece la pena. Es una gran película que al buen aficionado al mundo del celuloide le hará disfrutar al escasear cintas de tan alta calidad en nuestras carteleras. Esta particular visión de Stone del héroe griego se merece todo tipo de elogios, con diálogos brillantes, interpretaciones de lujo, una ambientación histórica de mucho mérito y, lo que es más importante, el relato de la vida de un hombre inigualable cuya ambición y sueños cambiaría para siempre la faz y la concepción del mundo.Dirección: Oliver Stone.Países: USA, Reino Unido, Alemania y Holanda.Año: 2004.Duración: 173 min.Género: Drama, aventuras.Interpretación: Colin Farrell (Alejandro), Angelina Jolie (Olimpia), Val Kilmer (Filipo), Anthony Hopkins (Ptolomeo), Rosario Dawson (Roxana), Jared Leto (Hefestión), Christopher Plummer (Aristóteles), Gary Stretch (Cleitus), Jonathan Rhys-Meyers (Cassander), Joseph Morgan (Philotas).Guión: Oliver Stone, Christopher Kyle y Laeta Kalogridis.Producción: Thomas Schühly, Jon Kilik, Iain Smith y Moritz Borman.Música: Vangelis.Fotografía: Rodrigo Prieto.Montaje: Tom Nordberg, Yann Hervé y Alex Marquez.Diseño de producción: Jan Roelfs.Dirección artística: Stuart Rose.Puntuación: 8
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