José Aureliano Martín Segura, nacido en Dílar (Granada) en 1957, es Licenciado en Derecho y Ciencias Económicas por la UNED.
Técnico del Cuerpo Superior de Intervención y Contabilidad de la Seguridad Social, por oposición libre, ha desempeñado durante los últimos años diversas funciones en el seno de la Administración Pública y, en la actualidad, es responsable de los servicios jurídicos del sindicato CCOO en Ceuta. Como docente, es profesor asociado de Economía de la Empresa en la Escuela de Ingeniería Técnica de Gestión de Ceuta (Universidad de Granada) y, también, es profesor tutor de Econometría en el centro asociado de la UNED de Ceuta. |
|
|
|
La Mano Invisible
Ceuta, 28 de julio de 2008
BLOGS
Crónica de una crisis anunciada
José Aureliano Martín Segura
Se ha hablado tanto de crisis económica y de recesión, y se ha negado tanto por parte del Gobierno, que ahora que llega, casi no nos la creemos. Es como si el calor del verano, la cercanía de las ferias locales y las vacaciones nos mantuvieran en otra dimensión distinta a la realidad. Pero los datos están ahí. Y no parece que sean solo una 'serpiente' de verano, sino que tienen la profundidad suficiente como para acompañarnos un largo período de tiempo. Así, según el gobierno, las previsiones de crecimiento económico bajan a la mitad en este año y podrían seguir bajando hasta cifras casi negativas en ejercicios posteriores. Y de las partidas que componen dicho crecimiento, la que mayor recesión sufre es la de inversiones, seguida del consumo privado. Todos estos datos los corrobora el Instituto Nacional de Estadística, que nos dice que el empleo también cae, aunque sigue creciendo en términos netos. Y la tasa de paro sube en casi tres puntos, hasta situarse por encima del 10% de la población activa. Y además lo hace en un período en el que acostumbra a crecer el empleo. Pero hay otros datos para la reflexión. Por ejemplo las hipotecas constituidas han bajado casi en un 6%, lo que es fiel reflejo del parón de la construcción y la consiguiente pérdida de empleo en este sector, que hasta el momento era considerado como uno de los motores de nuestra economía. Y si acudimos a los índices de morosidad en el pago de las hipotecas, también han subido desde un escaso 0,5% a casi un 3%, lo que implica que miles de familias se están quedando sin su vivienda por no poder pagar la hipoteca. No corre mayor suerte el sector turístico, pues el porcentaje de pernoctaciones en hoteles bajó más del 2%, y el grado de ocupación hotelera bajó casi un 6%. Es decir, que otro de nuestros pilares de desarrollo está empezando a notar los efectos de la crisis económica internacional. ¿Qué nos queda?. Pues un sector de la innovación al que se dedican escasos recursos, una masa de jóvenes investigadores mal retribuidos y cuya única salida es irse al extranjero, o buscar empleo en otros sectores, y unas Universidades bastante desprestigiadas a nivel internacional, salvo honrosas excepciones. Con esta perspectiva, ya han surgido voces pidiendo mayor flexibilidad laboral y recortes en el gasto social. Pero esto siempre ocurre cuando hay crisis económica. Sin embargo, bajo mi punto de vista, esta no es la solución, pues dichos recortes también originarían un mayor decrecimiento económico por la vía del consumo privado. Se puede ser competitivo, generar empleo y mantener el nivel de gastos sociales elevado. La prueba está en los países nórdicos, que llevan tiempo situados a la cabeza internacional en estos indicadores. En nuestro país está claro que el modelo productivo basado en la construcción y en sectores de bajo valor añadido está agotado. Que es necesario dar un giro a nuestro modelo y apostar por sectores tecnológicos avanzados, que incorporen un alto grado de innovación y desarrollo. Asimismo la formación y la investigación son esenciales para el desarrollo económico. Pero lo que debe quedar claro es que nuestro modelo de prestaciones sociales basado en una sanidad de cobertura universal y en un sistema de seguridad social que cubra las principales necesidades de la población ha de mantenerse, aunque haya que hacer reformas para garantizar su eficiencia. Yo no quisiera compararme en ese sentido con la sociedad americana que deja fuera del sistema sanitario a 45 millones de personas. En Ceuta, aunque seamos la ciudad de más alta tasa de paro de todo el Estado, no nos pilla de sorpresa la crisis económica. Ya estamos acostumbrados a ella desde hace tiempo. Pero lo que sería imperdonable es que no supiéramos aprovechar estos tiempos de crisis y, por tanto, de reestructuración de sectores, para subirnos al carro de la innovación tecnológica, el turismo de calidad y la formación. Este es el enfoque que parece que se le quiere dar a nuestro modelo productivo y del que no deberíamos quedarnos al margen.
El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.
|