José Aureliano Martín Segura, nacido en Dílar (Granada) en 1957, es Licenciado en Derecho y Ciencias Económicas por la UNED.

Técnico del Cuerpo Superior de Intervención y Contabilidad de la Seguridad Social, por oposición libre, ha desempeñado durante los últimos años diversas funciones en el seno de la Administración Pública y, en la actualidad, es responsable de los servicios jurídicos del sindicato CCOO en Ceuta.

Como docente, es profesor asociado de Economía de la Empresa en la Escuela de Ingeniería Técnica de Gestión de Ceuta (Universidad de Granada) y, también, es profesor tutor de Econometría en el centro asociado de la UNED de Ceuta.








La Mano Invisible
Ceuta, 30 de junio de 2008
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La tarifa nocturna
José Aureliano Martín Segura

El Gobierno de la nación acaba de aprobar la subida de las tarifas eléctricas. Y además, desde primero de julio, se suprime la denominada tarifa nocturna, que más de un millón de familias tiene contratada desde que nuestros políticos les dio por hacer propaganda de las bondades del consumo nocturno de electricidad. Se trata de la mala noticia de este verano.

Los políticos, aconsejados por los sociólogos de la comunicación, aprovechan la época estival para anunciar las malas noticias, pues rápidamente se disuelven entre baños en el mar y paseos en la montaña. Es su forma de decirnos que las penas, con vacaciones son menos. El problema es que ahora estamos en plena crisis económica y que el paro aumenta. También las familias que ya no pueden pagar la hipoteca de su casa. Si a ello le sumamos el incremento de la factura eléctrica, el problema se agrava.

El asunto es muy grave para ese altísimo número de familias, entre las que se cuenta la mía, que en su día optaron por dotar a su vivienda de los denominados acumuladores de calor como sistema de calefacción. El tema era bastante atractivo, pues además de la correspondiente subvención de los aparatos, la instalación era sencilla y no necesitaba más que una adaptación del cableado eléctrico. Pero ello era posible porque no era necesario contratar los miles de vatios de potencia mínima que necesitaban los acumuladores. Es decir, durante el día tú contratabas la cantidad de energía necesaria para cubrir las denominadas horas punta de tus aparatos eléctricos, que en una familia media podía estar en torno a los tres mil vatios. Y por esta potencia pagabas un mínimo, más el consumo que hicieras. Sin embargo, por la noche, durante las denominadas horas valle, a  través de la tarifa nocturna podías consumir lo necesario para alimentar los acumuladores (de diez a veinte mil vatios, dependiendo del tipo de vivienda), que así cargaban calor para el resto del día, pero sin pagar la tarifa mínima de estos miles de vatios de más.

El asunto era bastante interesante, a tenor de la propaganda oficial de entonces, pues era una forma de hacer más eficiente la demanda de energía eléctrica, ya que así no se perdía la energía que se tenía que seguir produciendo, pero que por no poder acumularse, ni ser demandada durante las noches, se desperdiciaba. Y además se favorecía el medio ambiente, si las eléctricas fabricaban la electricidad con métodos ecológicos (saltos de agua, molinos de viento, placas solares...etc.). Por todas estas razones, más de un millón de familias españolas hicimos dicha opción y nos gastamos nuestro dinero.

Pero ahora, a través del nuevo Decreto aprobado por el Gobierno, desaparece la tarifa nocturna tal y como se conocía. Y aunque se amplía el horario de su uso a casi el doble de horas que antes, la trampa está en que tendrás que contratar por la totalidad de la potencia que necesiten tus acumuladores. Es decir, que en la mayoría de las familias que tenemos instalados este sistema de calefacción pasaremos a pagar casi cinco veces más de tarifa mínima, que en dinero equivale a unos 190 euros de media por tarifa mínima y otros 160 euros más por el consumo diario, según cálculos de las organizaciones de consumidores, que ya han iniciado una campaña de protesta. O en palabras sencillas, que sin consumir más y, por tanto, sin dañar el medio ambiente, todos nosotros le vamos a "regalar" a las compañías eléctricas un incremento de la tarifa mínima, como venían reclamando desde hace tiempo.

Pero siempre hay formas distintas de ver las cosas. Nuestro flamante ministro de Industria, Miguel Sebastián, nos dice que esto se hace para combatir el efecto invernadero, pues así se fomenta el consumo responsable de electricidad y, de paso, no se les sigue regalando dineros a las eléctricas. La verdad es que imaginación no le falta al muchacho. Quizás por eso Zapatero, que también es un hombre ocurrente, lo nombró, primero de asesor económico, y después de ministro. El problema es que, mientras que se ve si las medidas de presión van a dar resultado o no, a las familias que tenemos este sistema de calefacción instalado no nos queda más que, o cambiarlo por otro, con el consiguiente gasto, o tragar por lo que el gobierno de Zapatero ha pactado con las eléctricas españolas. Es decir, todo un ejemplo de política social.

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