José Aureliano Martín Segura, nacido en Dílar (Granada) en 1957, es Licenciado en Derecho y Ciencias Económicas por la UNED.
Técnico del Cuerpo Superior de Intervención y Contabilidad de la Seguridad Social, por oposición libre, ha desempeñado durante los últimos años diversas funciones en el seno de la Administración Pública y, en la actualidad, es responsable de los servicios jurídicos del sindicato CCOO en Ceuta. Como docente, es profesor asociado de Economía de la Empresa en la Escuela de Ingeniería Técnica de Gestión de Ceuta (Universidad de Granada) y, también, es profesor tutor de Econometría en el centro asociado de la UNED de Ceuta. |
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La Mano Invisible
Ceuta, 7 de abril de 2008
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El Servicio Técnico
José Aureliano Martín Segura
La pasada semana se me averió el portátil. Hace unos años esto no habría sido ningún problema. Sin embargo, hoy día, vivimos conectados al ordenador y a la red. En muchos casos lo utilizamos para trabajar y para relacionarnos con los demás. La verdad es que es bastante cómodo y ayuda a hacer más eficiente tu trabajo. Evidentemente, si gran parte de tu trabajo lo haces desde tu ordenador personal, una avería en el mismo te causa un enorme problema. Incluso aunque tengas otro para reponer, pues tendrás que dedicar gran cantidad de tu tiempo a transferir archivos, a actualizar programas y a revisar direcciones de correo. Y ello suponiendo que hayas tenido la precaución de hacer una copia de seguridad. Y si no tienes ordenador sustituto, el asunto se complica más. En estos casos, sobre todo si el aparato está en garantía, debes acudir al servicio técnico oficial de la marca, que generalmente está centralizado, pues ello genera economías de escala y, por tanto, mayor productividad. Con una llamada te recogen el ordenador en tu casa y en unos diez días te lo devuelven reparado. Un sistema eficaz y barato. El problema surge cuando tu lugar de residencia es Ceuta o Melilla. En mi caso, después de haber superado la prueba de hablar a través de un 902 con una máquina, y de haber dedicado toda una mañana a obtener la codiciada clave que te da acceso a la empresa de mensajería que te recoge el ordenador, me encontré con la ¿sorpresa? de que dicha empresa no hacía el servicio en Ceuta. Tras volver a conectar con la empresa principal, me dijeron que eso no podía ser, que el propio supervisor les pondría un correo a la mensajería advirtiéndoles de las consecuencias de no atenderme. Estas últimas palabras me produjeron un gran alivio. Efectivamente, la gestión dio su fruto. Recibí una llamada personal del supervisor, ahora de la compañía de mensajería, indicándome que, como ya me habían dicho antes, ellos no hacían este servicio desde Ceuta, que me lo tenía que hacer la propia empresa de ordenadores. No me explicaron por qué. Y entre incrédulo y perplejo, volví a ponerme en contacto con el empleado que me había remitido a los de mensajería. Y volvió a decirme que esto no podía ser, que ellos habían dado una orden tajante a la mensajería para que me retiraran el ordenador. Nuevamente me tranquilizaron diciéndome que no me preocupara, que me llamarían esa misma tarde, cuando las gestiones estuvieran concluidas. Después de tres días sin recibir la llamada, y sin el ordenador, decidí llamar al proveedor que me suministró el aparato para que me resolviera el asunto. La solución era enviarlo desde la península y en diez días lo tendría arreglado. Me dicen que el problema está en la Aduana, y en la cantidad de pegas que les ponen a estas empresas para enviar cualquier tipo de aparato a reparar, pues después, a la vuelta, se tiene que volver a inspeccionar para asegurarse que no se introduce uno nuevo. Y me lo creo, pues sé, incluso, de alguna Administración que ha tenido enormes dificultades para realizar estos trámites. De hecho, hay determinada compañía que prefiere enviarte un aparato nuevo y no recogerte el viejo. Pero claro, cuando esto no ocurre, te encuentras indefenso. ¿Qué hacer?. En este caso voy a seguir el consejo del Delegado del Gobierno y, mientras que me acuerde del tema, no volveré a comprarle ningún aparato a esa marca de ordenadores, ni contrataré ningún servicio de transporte con esa mensajería. Y además lo propagaré por todos los foros en los que me mueva, para que hagan igual que yo. Pero esto no le hará casi ningún daño a la compañía, que seguirá abusando de los pequeños consumidores. Ni a la Administración, que seguirá empleando rígidos controles en la Aduana para, teóricamente, impedir el fraude, a pesar de que muchos productos ya sean más baratos fuera que dentro de Ceuta. Y mientras tanto, en Ceuta seguiremos sufriendo esta lenta y dolorosa agonía. Hasta que se extinga definitivamente cualquier soplo de esperanza. Pero, eso sí, podremos contar a nuestros descendientes que los Reyes vinieron a Ceuta. Y que Ceuta estaba muy bonita.
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