José Aureliano Martín Segura, nacido en Dílar (Granada) en 1957, es Licenciado en Derecho y Ciencias Económicas por la UNED.

Técnico del Cuerpo Superior de Intervención y Contabilidad de la Seguridad Social, por oposición libre, ha desempeñado durante los últimos años diversas funciones en el seno de la Administración Pública y, en la actualidad, es responsable de los servicios jurídicos del sindicato CCOO en Ceuta.

Como docente, es profesor asociado de Economía de la Empresa en la Escuela de Ingeniería Técnica de Gestión de Ceuta (Universidad de Granada) y, también, es profesor tutor de Econometría en el centro asociado de la UNED de Ceuta.








La Mano Invisible
Ceuta, 14 de abril de 2008
 BLOGS
Ceuta se desmilitariza
José Aureliano Martín Segura
 

Con una sonora pitada recibieron los familiares de los militares afectados por la reestructuración militar de Ceuta, al Delegado del Gobierno en el arriado de bandera del pasado jueves en la puerta de la Comandancia General. El asunto es que, al parecer, más de 300 mandos militares tendrán que abandonar Ceuta antes de enero de 2010. Aunque tampoco es una cifra exacta, pues el Gobierno, con su secretismo acostumbrado en éste y otros temas, no dice la verdad completa.

Según la escasa información disponible, publicada en los medios de comunicación, la reestructuración afectaría a más unidades de las que, en principio, se habían anunciado, conforme al informe facilitado a los diputados del Partido Popular en el Congreso. En concreto se trataría del Cuartel General de la Comandancia General de Ceuta, el Batallón del Cuartel General de la Comandancia General de Ceuta, la Unidad Logística número 23, el Regimiento de Caballería Acorazado ‘Montesa' número 3, la Comandancia de Obras  y la Jefatura de Personal. Todo ello, además de la reestructuración de las unidades ya anunciadas.

Si esto es así, estaríamos ante el comienzo de una progresiva desmilitarización de Ceuta y, por tanto, ante la normalización de un territorio que, de esta forma, se acercaría a los parámetros de las demás ciudades españolas, en cuanto a número de militares se refiere. Pero además, esto también debería conllevar la liberación de suelo actualmente ocupado (casi la mitad del total), para las necesidades de expansión y desarrollo económico de la ciudad. El problema está en analizar el impacto que ello tendría, tanto en el ámbito económico, como en el político y social. E incluso en las relaciones internacionales, especialmente con nuestro vecino Marruecos.

Por lo que respecto al impacto económico, es claro que si se reduce el número de efectivos, ello influirá en el consumo local, en los ingresos públicos y en las inversiones. Ahora bien, si esto conlleva la liberación de suelo y la inversión en infraestructuras y vivienda, ello podría generar empleo y crecimiento económico.

En lo referente al aspecto político y social, todo lo que suponga una reducción del gasto militar, podrá dedicarse a otras necesidades sociales. Asimismo, Ceuta podría normalizarse en el sentido de no sentirse tan dependiente del ejército, pues la defensa del territorio se podría garantizar perfectamente sin tanta presencia militar. Los estrategas militares dicen que hoy las guerras se ganan en el aire, aunque en Irak hayan fracasado parcialmente.

Y en lo referente a las relaciones internacionales, quizás una menor presencia militar ayudaría a mejorar nuestras relaciones con Marruecos, pues la defensa de Ceuta y Melilla como partes integrantes del territorio nacional no ha de hacerse hoy día exclusivamente con el ejército. Hay muchas más acciones y estrategias políticas que ayudan a ello. Aunque, siempre y cuando se tenga claro que ambas ciudades son españolas, cosa que no es así en algún ilustre consejero de Zapatero.

No obstante, detrás de todo esto también hay un drama humano, similar al que han sufrido determinadas zonas de nuestra geografía ante el cierre de una gran empresa, como últimamente pasó en Cádiz con Delphi. Y este drama está obligado el Gobierno a solucionarlo de la forma menos traumática para las familias, no debiendo caer en la tentación de adoptar decisiones que, amparadas en los códigos militares, generen sufrimiento innecesario a las personas.

Por supuesto, por el camino de no decir las cosas claras y por la vía de la política de hechos consumados, el problema no hará más que agrandarse. Esperemos que una decisión que, en principio, parece que podría ser positiva, no se les vaya de las manos, como recientemente le ha pasado al Ministro de Justicia con su personal.

El autor del weblog es el único responsable de su contenido ya que este website no interviene en forma alguna en su redacción.