José Aureliano Martín Segura, nacido en Dílar (Granada) en 1957, es Licenciado en Derecho y Ciencias Económicas por la UNED.
Técnico del Cuerpo Superior de Intervención y Contabilidad de la Seguridad Social, por oposición libre, ha desempeñado durante los últimos años diversas funciones en el seno de la Administración Pública y, en la actualidad, es responsable de los servicios jurídicos del sindicato CCOO en Ceuta. Como docente, es profesor asociado de Economía de la Empresa en la Escuela de Ingeniería Técnica de Gestión de Ceuta (Universidad de Granada) y, también, es profesor tutor de Econometría en el centro asociado de la UNED de Ceuta. |
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La Mano Invisible
Ceuta, 28 de abril de 2008
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1º de mayo, Día Internacional del Trabajo
José Aureliano Martín Segura
Para algunos, el 1º de mayo es un día de fiesta más. Para otros, una oportunidad de hacer puente en el trabajo. Para una pequeña parte de los trabajadores, un día para recordar las luchas obreras por las mejoras en sus condiciones de trabajo. Esta es la realidad en el mundo desarrollado en el que nos encontramos. Pero ¿qué se celebra en el 1º de mayo?. Depende. Por ejemplo, para la Iglesia católica se trata de la festividad de San José Obrero, fiesta instituida por Pío XII el 1 de mayo de 1955. Para los pocos países comunistas que quedan, una oportunidad para demostrar su poderío militar. Para los sindicatos de los países en vías de desarrollo, un día de reivindicación y lucha. Para los sindicatos de algunos países desarrollados, un recordatorio del Día Internacional del Trabajo, que instituyó en 1889 la Segunda Internacional en memoria de los Mártires de Chicago. Muchos se plantean si es necesario seguir manteniendo el 1º de mayo como se conoce. O mejor dicho, si es necesario seguir recordando este día en sociedades en las que, teóricamente, se respetan los derechos de los trabajadores. Es una reflexión legítima. Pero entonces, tampoco tendrían sentido otros días internacionales declarados e instituidos, como el de la mujer, el de medio ambiente, o el de la infancia. Lo cierto es que los símbolos son importantes para las personas, pues no son más que la forma de exteriorizar los sentimientos. Todos los grupos tienen sus símbolos que los representan. Por esto es tan importante una bandera, por ejemplo. O una celebración religiosa. Y por ello han sido primordiales, hasta el momento, las manifestaciones y actividades del 1º de mayo, pues era una forma de recordar que había que seguir reivindicando mejoras en las condiciones de trabajo. Sin embargo, hoy día las legislaciones de muchos países amparan y protegen los derechos laborales. Hay sindicatos fuertes que negocian las condiciones en el trabajo. Los Tribunales resuelven las controversias que surgen entre el trabajador y el empresario. Hay Inspectores que vigilan el cumplimiento de la legislación social. Por ello, algunos cuestionan la necesidad de seguir manteniendo este día como una fecha reivindicativa y de manifestación colectiva. Para resolver la cuestión es necesario reflexionar sobre el sentido profundo de este día, que no es otro que el de la dignidad de los trabajadores. Palabra que se recoge ya en la mayoría de legislaciones. Cierto es. Pero que en la práctica sigue sin respetarse en una gran parte de países y colectivos. Surge aquí el eterno debate entre liberalismo y socialismo. Entre los que piensan que la libre empresa y la democracia llevarán necesariamente el bienestar y los derechos a los ciudadanos, y los que entienden que siguen siendo necesarios los sindicatos y las organizaciones de trabajadores para defender sus intereses, a pesar de lo que hagan los Estados y las legislaciones. En definitiva se trataría de dilucidar si siguen existiendo clases sociales o si, por el contrario, el concepto de ciudadano ha difuminado estas categorías y sus consecuencias, como la lucha de clases. Yo pienso que, efectivamente, en la actualidad ha surgido con fuerza el nuevo concepto social de ciudadano, con intereses comunes por encima de las clase sociales. E incluso que, como dice Anthony Giddens, hoy día existe una política más allá de la izquierda y la derecha, como las cuestiones ecológicas, la creación de puestos de trabajo o algunos asuntos económicos, que producen muchos solapamientos en partidos de ideologías diferentes. Pero, por otro lado, es indudable que sigue habiendo diferencias sociales importantes, entre países, y dentro de éstos. Por tanto, para mí la cuestión está clara. Mientras que existan esas diferencias sociales seguirá siendo necesaria la acción reivindicativa de las clases más desfavorecidas de la sociedad. Y para ello, la mejor forma será su organización y el seguir recordándolo en días como el 1º de mayo.
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