Arturo Fuentes Cabrera, nacido en Ceuta en mayo de 1985, es estudiante de educación musical y trabaja como locutor de radio desde hace tres años.

Es columnista del diario decano de la ciudad, El Faro de Ceuta, desde el pasado año y, actualmente, es director y presentador del programa de radio "El Café de las tres... con Arturo Fuentes" que se emite de tres a cuatro de la tarde en Onda Cero".

También, ha sido presentador de los programas "Ceuta en la onda" y "Gente de Ceuta" que se emiten en la misma cadena.

Asi mismo, ha colaborado en innumerables ocasiones como contertulio del programa "Tiempo de Pasión" en la Cadena Cope.








El Café de los Jueves
Ceuta, 9 de diciembre de 2005
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Dogmas
Arturo Fuentes Cabrera

Buscando en una enciclopedia virtual, me encontré con la siguiente definición de lo que realmente un dogma es. Decía:  Dogma, declaración de una doctrina religiosa formulada de forma autoritaria y precisa, que se expone no para ser discutida sino para creer en ella. Es decir, una especia de imposición en la que creemos sin tener que buscar otras salidas más científicas o razonables.

Aunque todo esto parezca muy autoritario y dictatorial, personalmente reflexiono en que no lo es. Y lo hago porque existen dogmas que son realmente necesarios para que los que habitamos en este planeta podamos existir, vivir, razonar, tener un sustento divino donde apoyarnos, etc. Aunque haya personas que se empeñen en buscar una explicación científica y contrastada a todo, que quizás existirán, hay puntos como son las creencias religiosas o mitológicas de algunos pueblos, en los que es mejor no indagar. Son dogmas que forman parte de nuestras vidas, de nuestra cultura, de nuestras tradiciones, son dogmas con los que un ser humano no hace daño a nadie, siempre y cuando estos no lleven consigo un fanatismo desmesurado que pueda ser la llave de la crueldad y de la maldad.

En todo ello juega un papel fundamental la Fe, ya que sin ella no existirían ciertos dogmas que se escapan a la razón humana. Realmente, llego a pensar que son estos dogmas verdaderos sustentos y pilares de nuestra raza, de la humanidad, y también se me ocurre que uno es verdaderamente más feliz cuando no intenta buscar una explicación lógica a todo y se limita a ser un creyente más. Creer no es nada malo, aunque parezca que en nuestra sociedad actual se persigue más al que cree que al que no lo hace. Las tornas han cambiado.

Lo que ciertamente me preocupa es el radicalismo, que con una Fe específica por bandera, se lleva a cabo a través de pobres almas desgraciadas como son los terroristas suicidas. Vemos desgraciadamente todos los días en los telediarios de nuestras televisiones cómo se producen decenas y decenas de muertos en países donde se hace un falso uso de algo llamado religión para exculpar a los verdaderos implicados de todas las muertes de estas inocentes almas, que no son nada más y nada menos que los dirigentes políticos.

Creo que ya ha llegado el momento de darse cuenta que no son las religiones las principales culpables del gran número de muertes que se le achacan, sino, que por encima de las creencias personales se encuentra una clase, la política, que es la que hace que los intereses de sus países puedan interponerse a miles de muertes de personas que el único delito que han cometido ha sido el de estar en un sitio equivocado y a la hora equivocada. Así, no observo en ningún libro sagrado donde se estipule que el hecho de la matanza criminal sea uno de los mandamientos sagrados, aunque haya siempre algunos animales que interpreten las diferentes Sagradas Escrituras a su manera para satisfacer sus deseos de hacer daño.

Y todo ello viene al hilo de que tal día como hoy, celebramos el Dogma que la Iglesia estipulara en 1854, el de la Inmaculada Concepción de María. El Dogma que sustenta que María, la Madre de Dios, fue concebida sin mancha de pecado original en el primer instante de su ser natural. Yo creo en él. Base científica no tiene ninguna, pero aquí se antepone la subjetividad y la espiritualidad a lo que realmente pueda llegar a ser cierto o no. Esto no hace daño a nadie, aunque haya personas que no lo respeten. Porque sí, señores, esto ocurre en nuestra sociedad. Todavía hay creyentes que son señalados con el dedo por ser simplemente eso, creyentes de algo que no afecta a nadie más que a él mismo. Después, produce realmente mucha gracia, ver a estos señores que te acusan de ser alguien poco técnico o científico, aplaudiendo enfervorizadamente en mítines de políticos, en los que sí creen ciegamente, personas que para ellos son sus particulares Dioses.

Todos creemos en algo, lo importante es que esa creencia que todos llevamos a la práctica o en la que confiamos no haga de esta humanidad una sociedad enfrentada y violenta, y que estas creencias no sean la puerta para acabar con otras personas que no piensen igual.. De esas creencias deben nacer pilares fundamentales como la convivencia y el respeto, que hoy día poco o nada son básicos en esta sociedad.

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